miércoles, 23 de agosto de 2017

De camino a Santiago (III)



Curioso entoldado en Aldeanueva del Camino
En Aldeanueva del Camino iniciamos la jornada, como todos los días, bien temprano. Nos quedan por delante unos 24 kilómetros hasta La Calzada de Béjar. Aprovechamos la tarde anterior para darnos un garbeo por la localidad, y encontramos un singular entoldado en las calles: protegen a los viandantes del sol con toldos de ganchillo. Supongo que los vecinos (con certeza las vecinas) se habrán puesto de acuerdo para confeccionarlos. Lamentablemente, la destreza de un servidor con la cámara de fotos (que tampoco es una virguería) es escasa y no se pueden apreciar bien los detalles de la labor artesana.
Otro hito nos recuerda el camino





A lo largo del recorrido nos encontramos con numerosa señalización. Se agradece el esfuerzo por orientar al peregrino, que suele andar un poco despistado por campos desconocidos. También abundan los paneles e hitos que recuerdan por dónde discurre la Vía de la Plata, Iter ab Emerita Asturicam. Los han colocado en todo tipo de materiales: cerámica, plástico, madera, granito, acero inoxidable... En seguida veremos otros ejemplos.







Puente romano del Cubo, cerca de Baños de Montemayor


Continuamos la marcha y los peregrinos, después de transitar un buen puñado de kilómetros por el arcén de la Nacional 630 y de trepar como cabras por un sendero paralelo a la misma, llegan a las inmediaciones de Baños de Montemayor. Mejor dotado para la marcha que para la fotografía, quien les escribe plasma el antiguo puente, que de los romanos sólo conserva prácticamente los cimientos, y no evita que salgan las inoportunas sombras de los observantes.


Baños de Montemayor desde las alturas
Paso a paso seguimos la etapa en ascenso. Un sendero empedrado nos evita circular por la peligrosa carretera y nos permite disfrutar de buenas panorámicas. En la subida nos encontramos con un peregrino que viene desde Sevilla, y con el que, sin intuir nuestras marchas jacobeas, habíamos coincidido en el comedor del hostal en el que nos alojamos en Carcaboso. Va más rápido que nosotros, y nos adelanta. Después dimos con él en La Calzada de Béjar, y ya le perdimos la pista.
Les diré que fueron escasísimos los caminantes que encontramos: nos dicen en todas partes que el calor de julio y agosto hace que seamos cuatro locos los que echamos a andar. Bastantes más encontramos en bicicleta: de estos, un par de jóvenes sevillanos nos ayudaron a orientarnos entre Riolobos y Carcaboso, cuando fuimos víctimas del más tonto de los despistes: nos bastaba con haber andado diez metros y hubiésemos dado con una flecha amarilla. Pero fueron ellos quienes la vieron antes. Amabilísimos ambos, una vez que recuperamos el buen camino, siguieron. No volvimos a verlos. Luego les hablaré de otros encuentros.

Entramos en Castilla y León




Dejamos atrás Extremadura y nos adentramos en Castilla y León. Sabemos que estamos en la provincia de Salamanca cuando vemos, en un camino que pudiera parecer de algún paraje tropical, por la exuberante vegetación, un nuevo modelo de hitos. Estos castellano-leoneses son más complejos que los nuestros, pero también orientan bien al caminante.









Otro hito, ahora en acero inoxidable
Se agradece la sombra en el camino.
El río Cuerpo de Hombre
Por fuerza hemos de parar para disfrutar, entre el Puerto de Béjar y La Calzada, de un ameno paraje a la vera del río Cuerpo de Hombre. Con ganas nos sentaríamos en su orilla para refrescarnos, pero hay que bajar y, correlativamente, volver a subir. De modo que nos conformamos con disfrutar de la vista y del sonido del agua. Es una pena que después abandonemos el verdor y tengamos que transitar por sendas mucho menos espectaculares.

Típica calle de La Calzada de Béjar
Por fin en La Calzada de Béjar. Para llegar hemos tenido que subir un sendero en fuerte pendiente, que más que camino parece el cauce seco y pedregoso de un arroyo. Hay que ir con cuidado, pues con tanta piedra puede uno sufrir un percance. Quizá sea el tramo más ingrato de los que llevamos recorridos. Pero, en fin, lo conseguimos.
En La Calzada coincidimos con un grupo de peregrinos compuesto por tres italianos y una chica española, de Burgos aunque afincada en Gerona, con los que habíamos coincidido el día anterior en una parada para el desayuno. Nos habían hablado de ellos en Cáparra. Volveremos a verlos. Ellos pernoctan allí, y nosotros lo hacemos en Béjar, ciudad que tenemos interés en conocer.

¡Pues anda, que no queda nada todavía!










El peregrino va consumiendo etapas y ve cómo cada vez queda menos para Santiago. Pero todavía hay que patear ¡541 kilómetros! No pasa nada, se hace con ilusión.























martes, 22 de agosto de 2017

De camino a Santiago (II)

Por vastísimas dehesas
Decenas de kilómetros a través de dehesas como la de la imagen, tomada en algún lugar entre Cañaveral y Riolobos. Hay que atravesar fincas, abriendo y cerrando cancelas, y caminar entre el ganado. Aunque no tengo fotos apropiadas, algunos de esos paisajes son espectaculares.

Galisteo a la vista
Nos acercamos a Galisteo, defendida por una imponente medalla almohade erigida con cantos rodados. Un café y continuamos hasta Carcaboso.

Uno de los miliarios del "Parque de los Miliarios", de Carcaboso
La Vía de la Plata está cuajada de los miliarios con los que los civilizadores romanos jalonaban el camino. Algunos acabaron en manos de particulares y han podido ser rescatados, según nos cuentan en uno de los alojamientos en los que pernoctamos. En Carcaboso han instalado varios junto a la iglesia de Santiago. Quedan curiosos y propician que el visitante, que ya ha tenido ocasión de fotografiarse en otros a lo largo del camino, disfrute de un rato de solaz. Pero...

El cafre que no cesa
... la invasión de los cafres se extiende imparable. En el interior de este elemento, que no sabría identificarles y que desde luego no es un miliario, han encontrado una papelera a la que, de añadidura, han pintarrajeado con aerosol. Lástima. Consten los perpetradores, en lugar destacado, en el rol de cafres, si es que caben en él, la lista es inmensa.

Por fin, el arco de Cáparra
Tras más de una veintena de kilómetros recorridos en solitario, sin ninguna población intermedia, aparece ante el peregrino el arco de Cáparra, símbolo de la Vía de la Plata en su recorrido por Extremadura. Lo vemos grabado en el mármol de los cubos indicadores del camino que la Junta ha instalado por doquier y que junto con las célebres flechas amarillas tanto ayudan al caminante, y en numerosos paneles explicativos. Es una alegría conocer los restos de la ciudad romana, que nunca habíamos visitado.

Vista parcial de Cáparra
Un puñado de turistas, a los que nos sumamos con nuestras mochilas a cuestas, recorre los restos romanos. Descansamos en el centro de interpretación. Como curiosidad les diré que han programado representaciones del Festival de Teatro Clásico de Mérida: cuando llegamos andaban con los preparativos: tras el escenario, el espectador tiene la vista del arco, si es que no la tapa algún decorado.








lunes, 21 de agosto de 2017

De camino a Santiago (I)

Moderno (y estético) símbolo que identifica el Camino.
Por motivos que sólo a un servidor y a su cónyuge conciernen (les doy una pista, Santiago sigue siendo el patrón de España), hemos decidido emprender viaje a pie desde Zafra hasta Compostela  Lo vamos haciendo fraccionando el recorrido para, en función del tiempo disponible, ir completando etapas. Desde el otoño pasado hasta mediados de agosto hemos conseguido llegar a Zamora, lo que supone acercarnos a la mitad del recorrido. Aún queda mucho, y desde luego estamos impacientes por reemprender, en cuanto podamos, el viaje.
Huelga decir que no describiré aquí ni caminos ni paisajes, para eso hay plumas mejor dotadas y documentadas. De modo que me limitaré a dejar constancia de nuestro entusiasmo después de haber cruzado arroyos y grandes ríos; de habernos pateado dehesas de infinita belleza de Extremadura y de Salamanca; de haber andado por carreteras nacionales y comarcales; de haber sentido el agobio de recorrer polvorientos caminos junto a interminables campos de cereales; de haber subido y bajado por senderos que intuyo serían del total agrado de las cabras...
Hemos pernoctado en pueblos, aldeas y ciudades, siempre en hoteles modestos, hostales y casas rurales: sé que a los fetén esto les puede parecer inadecuado, porque lo prístino y loable es hacerlo en albergues, pero esa incomodidad me la evito, que para eso ya hice la mili, y sé lo que es dormir junto con otros ciento. Además, cada cual patea el camino con el espíritu que prefiere, y el que quiera establecer comunicación con los otros peregrinos hace bien, pero no es mi caso, aunque no desdeño charlar con quien me encuentro.
Hemos pasado algo de frío y bastante calor; hemos abordado etapas de más de 40 kilómetros y, por el insobornable Lorenzo, nos hemos visto obligados a acortar un par de ellas. Hemos caminado al lado de vacas con sus terneros y de toros (no bravos, sean dadas gracias a Dios y al apóstol), y en una ocasión hubimos de esperar a que una parsimoniosa rumiante tuviera a bien dejarnos continuar. Y hemos debido retroceder porque un cafre inenarrable dejó unos perros sueltos a nuestro paso: menos mal que el desaprensivo acudió a encerrarlos, aunque el susto no hay quien te lo quite.
Hemos comido bocadillos y también disfrutado de la comida absolutamente casera de algunos bares de aldeas, con importante abasto de huevos camperos, pan de primera y buen vino, magníficamente atendidos por los dueños de los bares familiares; y también hemos soportado la atención al por mayor y algo desaprensiva de algún camarero de ciudad de postín que se cree por encima del turista que le paga el salario.
En fin, que hemos vivido una experiencia única y, si me lo permiten, muy recomendable. Ciertamente, nada tiene que ver el peregrino moderno con el que siglos atrás emprendía el camino movido por una fe que, si no movía montañas, sí ayudaba a superarlas; aquéllos no disponían de flechas amarillas, ni de gepeeses y demás virguerías. Empero, y a pesar de las comodidades, los pasos hay que darlos, uno a uno, en una sucesión de miles, subiendo y bajando, trepando y refrenando bajadas disparatadas. De modo que si algún curioso lector se anima a echarse a los senderos polvorientos, déjeme que le recomiende que prepare su físico y, tan importante o más que las piernas y el fuelle, disponga su mente para la empresa.
En fin, me permitirán que les ponga aquí algunas fotografías comentadas, todas ellas tomadas por mí mismo, lo que advierto para que disculpen la no excesiva calidad, y a título de anécdotas. Ya saben que me gusta encontrar en las cosas del día a día algún motivo para la crítica y para el humor. En otros lugares encontrarán bellísimos paisajes y edificios monumentales magistralmente descritos (aunque entiendo que la cosa tiene que ver más con lo espiritual que con lo plástico) y acertadísimas reflexiones sobre el Camino. Mi empeño es mucho más modesto. Empiezo en la siguiente entrada a ponerles las fotos. Vale.





miércoles, 2 de agosto de 2017

Colegio San José, medalla de Extremadura

Vista de la fachada principal de Colegio. http://www.sanjosecolegio.org/
Hay días en los que uno encuentra motivos de alegría cuando ve las noticias. Ayer fue uno de ellos: me entero de la concesión al Colegio San José, de Villafranca, mi pueblo de nacimiento y primeras mocedades, de la medalla de Extremadura. Sea enhorabuena.
Durante siete años permanecí en sus aulas y, aunque ahora estoy totalmente desconectado, como de muchas cosas, sólo guardo buenos recuerdos de tan venerable institución. Me hubiese venido mejor aprovechar más mi paso por las viejas aulas, pero creo que siempre quedó el poso de las buenas enseñanzas (no hablo de lo académico) que los jesuitas intentaban que asimilásemos. Otra cosa es que después sepamos aplicarlas, corramos un tupido velo...
Por cierto, el presidente Fernández Vara fue alumno del colegio.
En fin, mi enhorabuena a los PP. jesuitas, a los de ahora y a los de antes, y a toda la comunidad educativa. En la distancia me siento orgulloso. AMDG.

martes, 25 de julio de 2017

De imprentas y escritores

Reproducción de la prensa  de una imprenta de la época cervantina
(Museo del Quijote. Ciudad Real. Foto del autor)
No sé si fue Cervantes quien, como se dice ahora, puso en el mapa La Mancha con su Don Quijote. Pero no cabe duda que la huella cervantino-quijotesca aporta poso cultural y turístico. Hace unas fechas tuve ocasión, en una visita a Ciudad Real, de conocer el Museo del Quijote. Déjenme que destaque de aquel la reproducción de la imprenta en la que se editó la obra más inmortal de la literatura española. Siempre me ha apasionado el mundo de los impresores. Tiene algo de mágico el flujo de las ideas hacia el papel: el bolígrafo o la estilográfica son instrumentos nobilísimos para ese fin. La máquina de escribir revolucionó el mundo de la escritura (para escribanos y escritores). Ahora, con el ordenador y las impresoras domésticas, la imprenta está en casa. Pero los impresores de verdad, los que hacen que lo escrito tome la forma de libro, esos son merlines de la tinta y del papel.
Pero la literatura, del tipo que sea, suele ser también frustrante. Dice Juan Manuel de Prada que escribir es una "severa y gozosa esclavitud". Y lo creo. Pero las más de las veces lo escrito queda para uno, sin que trascienda (aunque ahora con el Internet las cosas son distintas, pero, qué quieren que les diga, no es lo mismo) el esfuerzo. Así, y también en Ciudad Real, me doy de bruces, frente a la puerta de una frecuentado establecimiento de productos cosméticos, con un señor que instala un cajón sobre el que anuncia sus propios libros: "Escritor local", reza un cartelito; el autor debe pretender que el paisanaje tenga a bien ponderar (y comprar, oigan) la literatura de su convecino. Hasta ahí, y dejando de lado lo inusual de la estampa, bien. Pero hay otro cartel, y este sí que me sorprende: "No se admiten consejos". 
¡Jesús, María y José! ¡Hasta dónde debe de estar este buen hombre de pejigueras que le recomiendan cómo vender, dónde distribuir, a quién dirigirse, a qué concursos presentarse...! Claro, también debe de haber en el anuncio de marras una pizca de soberbia. Acaso este pecado capital sea seña de identidad de los escritores, de oficio o aficionados: pero qué puede ser un escribidor sino un gran pecador, en un ambiente de esclavitud y veneno...


miércoles, 12 de julio de 2017

20 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco

Fotografía obtenida de ABC.es


20 años ya. Dos décadas desde que una tarde de mediados de julio los asesinos terroristas de ETA pusieron fin a la vida de un joven concejal, de un valiente que dio la cara en el País Vasco en tiempos muy difíciles. Lo pagó con su vida, como otros del PP y del PSOE.

Viví aquellas fechas como secretario general del PP de Zafra. Llevaba en el cargo desde septiembre del año anterior. Era un mes de vacaciones para muchos, pero yo estaba en en la ciudad, donde atendía la sede local a diario. Debo confesarles que fueron días de una emoción intensa: porque el pueblo español se manifestó sin fisuras contra la abominación terrorista. Porque surgió el que se llamó Espíritu de Ermua, y a partir de ahí todo cambió. En mi caso particular experimenté, de añadidura, otra impresión que nunca olvidaré: ante la barbaridad que se estaba cometiendo, una señora de izquierdas acudió a la sede local del PP. Yo estaba allí, y la escuché, indignada: "hay que hacer algo, no podéis quedaros quietos..." Aquella señora, a la que entonces no conocía, cuenta desde aquel momento con mi respeto y aprecio. Sus palabras vehementes me conmovieron, y convoqué de inmediato una concentración en la Plaza de los Escudos, a la que asistieron algunas decenas de personas, de derechas y de izquierdas. Leí un texto y después nos disolvimos. Manifestar nuestro desprecio por el mal era, quizá, lo único que desde aquí podíamos hacer. Y rezar.

Después llegó la fatídica tarde del 12. Y se cumplió la criminal promesa. Malditos sean quienes apretaron el gatillo, quienes le retuvieron, quienes prestaron -y prestan- su apoyo político y social a los propósitos criminales de los terroristas.
Y todavía hay quien se niega a que se homenajee a Miguel Ángel Blanco. ¡Qué asco! A Miguel Ángel, y a todos los asesinados y víctimas: políticos, militares, policías, guardias civiles, ciudadanos  anónimos... A todos hay que rendir permanente homenaje. Ellos favorecieron la causa de la democracia con su sangre y con el llanto de sus familias.

Por cierto, si pueden, lean Patria, de Fernando Aramburu.

lunes, 19 de junio de 2017

Muy bien, Sr. Guerra (sobre el art.º 155


Pues a lo mejor el señor Guerra tiene razón, y habría que aplicar el artículo 155. O a lo mejor es más prudente ir por otras vías. Es arriesgado calcular cuál sería el método idóneo para frenar la sedición secesionista. Siempre, claro, con la ley en la mano.
Con certeza, la vía expeditiva que propone el exvicepresidente del Gobierno está en la mente de muchos. Pero la clave, en mi modesta opinión, es: ¿qué diría el PSOE de Pedro Sánchez? ¿Cuánto tardaría en acusar al Gobierno y a su presidente de opresor, de carente de talante para el diálogo y de otras muchas lindezas?
Aplicar un artículo de esa naturaleza requiere el concurso de la oposición mayoritaria. Me malicio que, en los tiempos que corren, Sánchez no sólo no estaría por la labor, sino que, de añadidura, saltaría a la yugular de Rajoy. ¡Ojalá me equivoque! Y, sobre todo, ojalá no sea preciso llegar tan lejos: es decir, más vale que los sediciosos se retracten. ¡Iluso de mí!



sábado, 17 de junio de 2017

Estado plurinacional


Si España es un país plurinacional, ¿de cuál de las naciones preexistentes formamos parte los extremeños? ¿De la extremeña? ¿De la castellana? ¿Acaso debemos conformarnos con pertenecer a una de segunda división, a la que podríamos llamar Postespaña,  o Neoiberia, o algo así?
Si, como está más que a la vista, cualquier reconocimiento a la diversidad cultural de nuestras regiones, a su idiosincrasia, a sus singularidades, está acomodado (demasiado, para no pocos) en la Constitución, ¿a qué viene esto de la plurinacionalidad?
En román paladino, estamos ante la constatación de que a algunos se les pretende sobredimensionar el estatus que ya tenían contemplado. Los demás, a remolque.
¿Es eso igualdad? ¿Acaso equidad? ¿Enfilamos el camino al cantonalismo sin acordarnos de la I República? ¿Satisfará tan fenomenal hallazgo político a los separatistas?
Como siempre, el tiempo lo dirá. Y, también como siempre, hay errores que acarrean consecuencias difíciles de enmendar. Claro que, a lo mejor, los equivocados somos los que nos aferramos a que no es lo mejor dar patadas al árbol constitucional. 

sábado, 3 de junio de 2017

Había una vez un circo... con animales


Vale, demos por bueno que los animales, cuando son extraídos de su medio natural, sufren. Y que si se les exhibe en los circos llevando a cabo ejercicios que nada tienen que ver con su naturaleza, la crueldad se incrementa; que soportan, por lo tanto, una vida de degradación. Es decir, que todos ellos son torturados en su cautividad. Esto es lo políticamente correcto, facha el que no lo comparta. Así que, siquiera a lo largo de unas líneas, aceptaremos las tesis animalistas más exacerbadas, bien aplicadas por regidores diligentísimos. Dios me libre de pensar que algunos Ayuntamientos pretendan hacer la puñeta a los circos.  Pero quizá estas energías estarían mejor empleadas en en otras provechosísimas gestiones.
               Continuemos, pues, con el espíritu de liberación animal. La cosa, desde luego, no termina en el circo. Más allá de las carpas y de las jaulas de tigres, leones o elefantes existen otras numerosas actividades que el hombre ejecuta para su solaz valiéndose de la más diversa fauna. Por ejemplo, los concursos hípicos. A ver, dónde está demostrado que los caballos, en su estado natural, se dedican a hacer saltos de obstáculos con un jinete sobre su lomo. O en qué parte de la genética equina está escrita la innata tendencia a elaborar elegantes pasos para delicia de los aficionados. Ergo, si nada de eso es natural, ¿qué pintan los concursos hípicos? ¿No sufren los caballos soportando el peso de los jinetes (y amazonas, claro, no faltaría más), trotando, galopando o lo que se tercie? Sean anatema esos certámenes, acábese con ellos. A mayor abundamiento, suprímase la pesada carga de los animales de ídem, qué es eso de que tiren de carros. El que quiera transporte, que use tractores…. ¡Alto! los tractores contaminan, consumen gasóleo, hacen ruido, echan humo… Imposible. Y ¿entonces? Pues que tire el labrador del carro y del arado, no faltaría más.
               Oigan, ¿y el ganado porcino, ovino o bovino en la Feria de Zafra? ¿No hemos quedado en que son representantes de la mejor cabaña de la ganadería extensiva? ¿Qué pintan esos bichos encerrados, estabulados, soportando el deambular constante del público, que les estresa y les fastidia? Tamaña afrenta exige, de inmediato, una solución: fuera la esclavitud del ganado. Si lo desean, pongan un vídeo de las reses paciendo en las fincas (¿Pero, nos los podremos comer después? ¡Qué aberración, ni lo sueñe!)
               Me vienen ahora a las mientes los perros, esos seres que a tantos resultan adorables, que son educados y exhibidos por doquier (con harta frecuencia dejando incontestables huellas de su tránsito). ¿No es antinatural amaestrarlos, enseñarlos a sentarse y levantarse a la voz del amo y a hacer otras virguerías? ¡Uf, y qué les digo de los concursos caninos! En Zafra tuvimos uno hasta hace algunos años. ¡Qué indignante, hacer desfilar a los chuchos, acicalarlos para la ocasión…! Todo antinatural, sin duda. Vade retro…
               Seguimos pasando revista. A ver, qué hacemos con los canarios, jilgueros, loros, periquitos, cotorras y cualesquiera otras aves que viven encerradas en jaulas con bebederos y columpios, atiborradas de alpiste o de lo que coman, soportando la pesadez del amo, que se empeña en que canten, hablen o hagan no sé qué gracietas. ¡Horrorosa abominación! Prohíbase la cautividad.
               ¿Y qué me dicen de las peceras? Tamaña atrocidad merece especial mención. Fíjense, se coge un pececico, cuyo hábitat natural es la inmensidad marina, y se le encierra entre cristales. En el mejor de los casos, sus dueños serán pudientes y se permitirán instalar un acuario de considerables dimensiones, amablemente decorado con pecios a escala, rocas, plantas… hasta algún cofre con tesoro incluido, con sus monedita de oro desparramadas. Todo simulando el fondo marino para que el pez esté ambientado y, quién sabe, entretenido. A falta de depredadores naturales, su vida discurrirá aleteando entre el decorado, en un agua con la temperatura regulada y alimentado con nutrientes ad hoc. Vida muelle, pero esclava. Menos suerte correrá el que venden en algún mercadillo, supongo, entregado en una bolsa de plástico con algo de agua y que vivirá cuanto le corresponda en una pecera esférica sin ningún tipo de atrezo hasta que un día aparezca flotando panza arriba (¿Es apropiado hablar de panza en el caso de los peces?).
               Para rematar la galería de aberraciones, no puedo dejar de referirme a los monos, ratones, conejos y demás fauna que es inoculada en los laboratorios con todas las porquerías que a los científicos se les ocurre, y con los que se ensayan tratamientos. ¡Pobrecillos! ¡Cuánto ensañamiento! ¿Pero, con quién se deberían hacer los experimentos? Bueno, no se me ocurre una respuesta adecuada, pero seguro que los defensores más documentados del reino animal tienen alguna.
               En fin, por no aburrirles no sigo indagando en la cantidad de extravíos que cometemos con los animales. ¡Pero qué bárbaros que somos! Sean condenados de vehementi cuantos incurren en las atrocidades y persisten en ellas. Protejamos la fauna, ¡ar! Por cierto, ¿será lícito comer vegetales? ¿Tendrán sentimientos las plantas?
               La única duda que me cabe, después de tanta prohibición, es qué va a ocurrir con los emancipados del reino animal si triunfan tan humanitarias tesis. ¿Dónde se acomodará tanto liberto? ¿Pasearán por nuestras calles los tigres del circo al igual que las vacas sagradas lo hacen por las de las ciudades de la India? ¡Qué lío, oigan! Y, por último, me pregunto qué será de domadores, adiestradores y toda la patulea de indignos individuos de la raza humana que han tenido la ocurrencia de ganarse la vida a costa de los bichos (incluyo a los vendedores de las llamadas mascotas y a quienes antinaturalmente disfrutan de ellas). Pues al paro, no faltaría más. Al más sañudo de los ostracismos. ¿Y por qué no a la cárcel, o a campos de reeducación?
Por cierto, y ya no les aburro más: ¿habrá este año concurso hípico en Zafra? ¿Y animales en exposición en la FIG?
              


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Feliz Navidad

Nacimiento de Jesús. Tintoretto. M.º de Bellas Artes de Boston
Feliz Navidad y próspero año 2017

domingo, 16 de octubre de 2016

Flechas amarillas en Los Santos

Flecha amarilla en un cruce de calles de Los Santos de Maimona. Imposible perderse

El Camino de Santiago, se emprenda por motivos religiosos, por moda, por turismo o por las razones que a cada cual le plazcan, es un fenómeno que concita el interés de decenas de miles de personas, que echan a andar por esos senderos de Dios. Y, aunque hoy disponemos de infinidad de mapas y aplicaciones informáticas, son muy de agradecer las flechas amarillas que los entusiastas pintan para facilitar al peregrino o al simple caminante el tránsito. Ayer recorrimos la veintena de kilómetros que separan mis dos pueblos, Zafra y Villafranca, en una gozosa caminata. Y me sorprendió muy gratamente que, aparte de las flechas en mástiles de señales de tráfico, bordillos de aceras, piedras o árboles, en las calles de Los Santos, supongo que el Ayuntamiento, han señalizado de modo absolutamente visible la ruta que se ha de seguir para continuar la marcha por la Vía de la Plata. Flechas grandes, en intervalos regulares, hacen que el caminante se despreocupe de perderse y recorra nuestro pueblo vecino con tranquilidad.
Felicidades por esa iniciativa, que demuestra una elevada sensibilidad para con los transeúntes. Ojalá tomen nota en otros sitios.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Feliz día de la Fiesta Nacional

www.gifsanimados.org

Feliz día de la Fiesta Nacional. Es buen momento para que todos los que nos sentimos españoles, para que todos los que creemos en nuestro sistema constitucional, que nos ha deparado las mayores cotas de bienestar de nuestra historia, manifestemos nuestra fe en el proyecto común de España.
!Viva España! ¡Viva el Rey!

viernes, 30 de septiembre de 2016

Jesús, con las marcas.

Hace unas fechas les ponía aquí dos ejemplos de marcas contundentes, correspondientes a productos de Navarra y de Huesca. Hoy no me resisto y les traigo un electrodoméstico de una celebérrima multinacional sueca.
¿Tendrá el nombre del modelo alguna traducción en sueco? Sin palabras.

MIRAKULÖS
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viernes, 23 de septiembre de 2016

Un día en La Bella Easo

No conocía San Sebastián, Donostia para los vascuences. He pasado unas horas en una excursión que ha merecido la pena, y de la que dejo aquí constancia por si esto les anima a visitar esa bella ciudad del Cantábrico.


Fíjense qué gentío en la playa de La Concha. Es un sábado de principios de septiembre, con una temperatura más que agradable que invitaba a tomar el sol. Supongo que para la gente del norte la de las aguas sería aceptable. Dudo que para los de estos pagos lo fuera. Mientras tomé esta instantánea circunvalaban la bahía decenas de nadadores, que participaban en alguna competición con entusiasmo.


Reloj y barómetro.
La balaustrada de La Concha no está exenta de monumentalidad. Fíjense qué curiosos el barómetro y el reloj.

Ambientazo en las calles

Si la playa estaba concurrida, qué les digo del casco antiguo, sede inenarrable e inexcusable del tapeo a escala cósmica. Vean qué animada perspectiva: la foto la tomé desde la iglesia de Santa María del Coro, al pie del monte Urgull. Siguiendo la calle Mayor y esquivando el gentío se llega a la catedral del Buen Pastor, que en la foto aparece al fondo.

Pintxos en La Txalupa
Elegir un lugar donde tomar unos pinchos (pintxos en el lugar) es realmente difícil. Decenas de establecimientos pueblan el barrio antiguo. Nosotros entramos en uno al azar, en la calle Fermín Calbetón: La Txalupa. Permítanme que les diga que la foto es sólo parte de lo que disfrutamos. Inconmensurable. Mereció la pena, por un día y sin que se tome por costumbre, romper con la vida sana. Les recomiendo el establecimiento. La comida riquísima y la atención por un personal muy amable hicieron muy gratificante la visita.

Cartel de RTVE para el Festival de Cine
 Como no todo puede ser buen yantar, algo de cultura. Estacionamos en el subterráneo del Kursaal, y a la salida estaban unos operarios instalando la cartelería del festival de cine, que habría de celebrarse unos días después. Otro elemento más que hace atractiva la ciudad.


El verde norte

Finalizo con dos panorámicas bellísimas tomadas en una breve parada a propósito, tras abandonar San Sebastián con dirección a Pamplona. Valió la pena el viaje. Se lo recomiendo.



miércoles, 21 de septiembre de 2016

¡Que nos les quepa duda...

de las cualidades de estos productos! Aquí les pongo un par de fotos de productos navarros y oscenses, que no precisan ni de mercadotecnia ni de otras zarandajas. El buen paño en el arca se vende, y eso vienen a proclamar las marcas de espárragos y licor.

No hace falta añadir nada

Aquí tampoco

martes, 20 de septiembre de 2016

Ansó y Hecho


Ansó, Hecho y los valles a los que dan nombre (o de los que lo toman, vaya usted a saber), son dos lugares imprescindibles para los amantes de los pueblos bonitos y bien cuidados y de los paisajes embriagantes. Como es mi norma, no les canso con detalles que encontrarán en cualquier guía más documentados y mejor explicados, y les pongo algunas fotos.


Bonito rincón de Ansó

Otra agradable vista

Casa de 1734 con lauburus
Fíjense en esta foto de arriba. En el dintel de esta casa del siglo XVIII flanquean la fecha de construcción dos lauburus, símbolos tradicionales vascos. No sé si se debe la inscripción a que la familia propietaria era vascuence (no sería difícil dada la cercanía del País Vasco) o si acaso ese símbolo era utilizado más allá de esa región como elemento decorativo o con alguna significación. En todo caso, me llamó la atención y, como ahora no hay gastos de carretes ni de revelado, no escatimé y saqué la fotografía.


Muy curiosa la costumbre de poner el nombre de las casas familiares en la fachada


¡Ejem! Muy curiosa costumbre, sí señor...






Les dejo por por hoy con una pintoresca estampa de Hecho (algunos escriben Echo). No dejen de visitar estos pueblos de gente amabilísima.

lunes, 19 de septiembre de 2016

¡Ese sombrero!

Mejor sin sombrero, ¿verdad?


Seguramente fue un despiste, pero el turista de libro (sombrero de paja, mochila, mini-pantalón), se hace acreedor de figurar en la sección "Rol de cafres". La estampa está tomada en el interior de una catedral neogótica del norte. Se celebraba una boda cuando varios turistas entramos a echar un vistazo al templo (la ceremonia no era en absoluto de nuestra incumbencia, sean dadas gracias a Dios). El joven de la foto olvidó destocarse, o bien ignoraba que es conducta respetuosa hacerlo en muchos sitios, muy especialmente en los que tienen carácter sagrado, sea el visitante creyente o no. Ahí queda retratado sin especial ánimus iniuriandi, dejémoslo en ánimus iocandi, para que nadie se ofenda. Queden con Dios.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Typlical spanish en Pamplona

Reclamo en un a tienda de Pamplona.


Está muy requetebién Pamplona, sí señor. No la conocía y en un recentísimo viaje he tenido la ocasión de patearme el casco histórico. Aparcas en el subterráneo de la plaza de toros, cruzas la calle y entras, nada más y nada menos, que en la histórica calle de la Estafeta. El paseo es sumamente agradable y, si de añadidura, da la casualidad de que llegas el día en que se celebra el Privilegio de la Unión, mejor que mejor. Gran ambiente, misa solemne en la catedral y desfile de gigantes, cabezudos y la Corporación Municipal de chistera y frac.
No les entretendré con la visita turística, que para eso tienen ustedes numerosos sitios en la web y muchos, seguro, ya conocerán la capital navarra. De modo que me fijo en algunos curiosos detalles, que les dejo aquí.
Como tienen los pamploneses muy bien señalizado el recorrido de los encierros de los sanfermines, el aluvión de turistas es incesante en pos de seguir la ruta de mozos y astados. Y una tienda de avispados comerciantes ofrece, en su interior, la posibilidad de fotografiarse entre un grupo de toros (disecados, oiga) en poses que hagan parecer que uno corrió delante de los morlacos. Como reclamo, en la puerta tienen a uno de ellos. Fíjense en el rótulo: "No tocar el toro. Ni el cartel". Se supone que el turista no deja la ocasión de fotografiarse gratis total junto al bicho, la foto de dentro hay que pagarla. De modo que quitarán el cartelito para que la cosa parezca más natural, algo que ha debido de cansar a los propietarios del establecimiento.

Otra curiosidad: escaparate de una tienda de recuerdos. Carteles taurinos locales, y muñecas flamencas. Cien por cien typical spanish.

Incontestable typical spanish
Gigantes y cabezudos amenizan el día y abren el desfile que parte desde el Ayuntamiento. Digno de verse el alcalde de la ciudad (Bildu), de frac y chistera, como el resto de la Corporación (ellas, con un traje de época que en la foto apreciarán). No tengo imagen de la impresionante estampa del presidente de la Corporación, pero sí de otros miembros del Consistorio. Vean, vean.

Un rey gigante por la calle de la Estafeta...

... y los munícipes desfilando

Y, para terminar, una última estampa. Les confieso que entre tanto ambiente, espectáculo y hermosura, me dejó un poco descolocado descubrir una singular oficina en la que invierte sus fondos el Ayuntamiento. No me referiré a otro tipo de pancartas que, aunque no de modo especialmente abundante, decoraban algunos balcones. No hay que estropear el día.

Una singular oficina municipal



sábado, 17 de septiembre de 2016

Regreso a Jaca

Peña Oroel: con silueta de esfinge, según Pío Baroja.

Hacía dieciocho años que no volvía por Jaca, ciudad de la que me enamoré durante mi estancia entre 1982-1983 cuando hice el servicio militar en la Escuela Militar de Montaña. A un servidor la mili no le causó ningún trauma, ni la localidad de mi acuartelamiento quedó asociada con algo desagradable: muy al contrario, de tal modo que regresé en varias ocasiones. Ahora, después de tan dilatado periodo, he disfrutado durante unos días de la capital del Pirineo aragonés, de sus alrededores y de algunas ciudades del País Vasco, desconocidas para mí. Algo les pondré en esta bitácora.
Es inútil que les hable sobre Jaca; hay mucho escrito y retratado por maestros de la pluma y de la cámara, de modo que les ahorro una de mis osadías y me limito a sugerirles la visita a la antigua capital del reino de Aragón.
Les ilustro esta entrada con una fotografía, tomada por quien les escribe, de la peña Oroel (Oruel, la llama Baroja, que dice que tiene silueta de esfinge), símbolo inequívoco de la Jacetania. La siguiente fotografía es del hotel Mur, visto desde la Ciudadela. Es un establecimiento clásico local, seguramente centenario. Me interesa porque en él se alojaba el capitán Fermín Galán, que encabezó la sublevación de diciembre de 1930, suceso que ando estudiando para escribir alguna cosa.

Hotel Mur, visto desde la Ciudadela. En él se alojaba el sublevado Fermín Galán
En fin, no les canso. Remato con dos observaciones de trotador de ciudades: fenomenal la peatonalización, facilitada por un aparcamiento subterráneo construido en la plaza Biscós (la llamábamos del Monstruo por una escultura sorprendente, ahora trasladada) y por la regulación de estacionamientos en zona azul. ¡Qué gozada pasear por las calles, y qué ambiente! Segunda observación de viandante: en los muchos kilómetros pateados, sólo vi tres cagadas de perro. ¡Lo mismito que en otros sitios!
La Ciudadela, adornada para una actividad que se ofrece a los visitantes. Allí hizo una guardia un servidor.


jueves, 14 de julio de 2016

El Hoy de Zafra

 zafra.hoy.es

Me invita por teléfono Ángel Ortiz, director de Hoy, a la presentación de la edición local del rotativo regional; le prometo mi presencia y, puntual, acudo a la cita acompañado de mi amigo José Antonio Vasco.
Siempre he dicho que es una buena noticia la presencia de los medios de comunicación en la localidad; con independencia de su línea editorial, de sus criterios, de su forma, su tarea de difusión de la actualidad, de puesta a disposición de los opinantes de espacios en los que expresarse, constituyen  un servicio público de impagable valor social.
Me felicito, por ello, de contar como ciudadano -¡por fin!- con el Hoy zafrense en el que, posiblemente, les ponga algunas líneas de vez en cuando. Formar parte del medio regional de mayor difusión (al menos en la zona) es una garantía de continuidad. Además, su equipo redactor y comercial augura buenas perspectivas.
Les deseo mucho éxito. Espero que esta edición local (con contenido diario en Internet y mensual en papel) perdure. Un servidor, que con su nombre o bajo seudónimo ha escrito en los últimos intentos editoriales locales desde principios de siglo, aprecia especialmente estas cosas y, en consecuencia, se desazona cuando los periódicos desaparecen. Espero que ustedes, amigos lectores, disfruten también con el nuevo intento de acercar Zafra a la información y a la opinión.