miércoles, 2 de agosto de 2017

Colegio San José, medalla de Extremadura

Vista de la fachada principal de Colegio. http://www.sanjosecolegio.org/
Hay días en los que uno encuentra motivos de alegría cuando ve las noticias. Ayer fue uno de ellos: me entero de la concesión al Colegio San José, de Villafranca, mi pueblo de nacimiento y primeras mocedades, de la medalla de Extremadura. Sea enhorabuena.
Durante siete años permanecí en sus aulas y, aunque ahora estoy totalmente desconectado, como de muchas cosas, sólo guardo buenos recuerdos de tan venerable institución. Me hubiese venido mejor aprovechar más mi paso por las viejas aulas, pero creo que siempre quedó el poso de las buenas enseñanzas (no hablo de lo académico) que los jesuitas intentaban que asimilásemos. Otra cosa es que después sepamos aplicarlas, corramos un tupido velo...
Por cierto, el presidente Fernández Vara fue alumno del colegio.
En fin, mi enhorabuena a los PP. jesuitas, a los de ahora y a los de antes, y a toda la comunidad educativa. En la distancia me siento orgulloso. AMDG.

martes, 25 de julio de 2017

De imprentas y escritores

Reproducción de la prensa  de una imprenta de la época cervantina
(Museo del Quijote. Ciudad Real. Foto del autor)
No sé si fue Cervantes quien, como se dice ahora, puso en el mapa La Mancha con su Don Quijote. Pero no cabe duda que la huella cervantino-quijotesca aporta poso cultural y turístico. Hace unas fechas tuve ocasión, en una visita a Ciudad Real, de conocer el Museo del Quijote. Déjenme que destaque de aquel la reproducción de la imprenta en la que se editó la obra más inmortal de la literatura española. Siempre me ha apasionado el mundo de los impresores. Tiene algo de mágico el flujo de las ideas hacia el papel: el bolígrafo o la estilográfica son instrumentos nobilísimos para ese fin. La máquina de escribir revolucionó el mundo de la escritura (para escribanos y escritores). Ahora, con el ordenador y las impresoras domésticas, la imprenta está en casa. Pero los impresores de verdad, los que hacen que lo escrito tome la forma de libro, esos son merlines de la tinta y del papel.
Pero la literatura, del tipo que sea, suele ser también frustrante. Dice Juan Manuel de Prada que escribir es una "severa y gozosa esclavitud". Y lo creo. Pero las más de las veces lo escrito queda para uno, sin que trascienda (aunque ahora con el Internet las cosas son distintas, pero, qué quieren que les diga, no es lo mismo) el esfuerzo. Así, y también en Ciudad Real, me doy de bruces, frente a la puerta de una frecuentado establecimiento de productos cosméticos, con un señor que instala un cajón sobre el que anuncia sus propios libros: "Escritor local", reza un cartelito; el autor debe pretender que el paisanaje tenga a bien ponderar (y comprar, oigan) la literatura de su convecino. Hasta ahí, y dejando de lado lo inusual de la estampa, bien. Pero hay otro cartel, y este sí que me sorprende: "No se admiten consejos". 
¡Jesús, María y José! ¡Hasta dónde debe de estar este buen hombre de pejigueras que le recomiendan cómo vender, dónde distribuir, a quién dirigirse, a qué concursos presentarse...! Claro, también debe de haber en el anuncio de marras una pizca de soberbia. Acaso este pecado capital sea seña de identidad de los escritores, de oficio o aficionados: pero qué puede ser un escribidor sino un gran pecador, en un ambiente de esclavitud y veneno...


miércoles, 12 de julio de 2017

20 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco

Fotografía obtenida de ABC.es


20 años ya. Dos décadas desde que una tarde de mediados de julio los asesinos terroristas de ETA pusieron fin a la vida de un joven concejal, de un valiente que dio la cara en el País Vasco en tiempos muy difíciles. Lo pagó con su vida, como otros del PP y del PSOE.

Viví aquellas fechas como secretario general del PP de Zafra. Llevaba en el cargo desde septiembre del año anterior. Era un mes de vacaciones para muchos, pero yo estaba en en la ciudad, donde atendía la sede local a diario. Debo confesarles que fueron días de una emoción intensa: porque el pueblo español se manifestó sin fisuras contra la abominación terrorista. Porque surgió el que se llamó Espíritu de Ermua, y a partir de ahí todo cambió. En mi caso particular experimenté, de añadidura, otra impresión que nunca olvidaré: ante la barbaridad que se estaba cometiendo, una señora de izquierdas acudió a la sede local del PP. Yo estaba allí, y la escuché, indignada: "hay que hacer algo, no podéis quedaros quietos..." Aquella señora, a la que entonces no conocía, cuenta desde aquel momento con mi respeto y aprecio. Sus palabras vehementes me conmovieron, y convoqué de inmediato una concentración en la Plaza de los Escudos, a la que asistieron algunas decenas de personas, de derechas y de izquierdas. Leí un texto y después nos disolvimos. Manifestar nuestro desprecio por el mal era, quizá, lo único que desde aquí podíamos hacer. Y rezar.

Después llegó la fatídica tarde del 12. Y se cumplió la criminal promesa. Malditos sean quienes apretaron el gatillo, quienes le retuvieron, quienes prestaron -y prestan- su apoyo político y social a los propósitos criminales de los terroristas.
Y todavía hay quien se niega a que se homenajee a Miguel Ángel Blanco. ¡Qué asco! A Miguel Ángel, y a todos los asesinados y víctimas: políticos, militares, policías, guardias civiles, ciudadanos  anónimos... A todos hay que rendir permanente homenaje. Ellos favorecieron la causa de la democracia con su sangre y con el llanto de sus familias.

Por cierto, si pueden, lean Patria, de Fernando Aramburu.

lunes, 19 de junio de 2017

Muy bien, Sr. Guerra (sobre el art.º 155


Pues a lo mejor el señor Guerra tiene razón, y habría que aplicar el artículo 155. O a lo mejor es más prudente ir por otras vías. Es arriesgado calcular cuál sería el método idóneo para frenar la sedición secesionista. Siempre, claro, con la ley en la mano.
Con certeza, la vía expeditiva que propone el exvicepresidente del Gobierno está en la mente de muchos. Pero la clave, en mi modesta opinión, es: ¿qué diría el PSOE de Pedro Sánchez? ¿Cuánto tardaría en acusar al Gobierno y a su presidente de opresor, de carente de talante para el diálogo y de otras muchas lindezas?
Aplicar un artículo de esa naturaleza requiere el concurso de la oposición mayoritaria. Me malicio que, en los tiempos que corren, Sánchez no sólo no estaría por la labor, sino que, de añadidura, saltaría a la yugular de Rajoy. ¡Ojalá me equivoque! Y, sobre todo, ojalá no sea preciso llegar tan lejos: es decir, más vale que los sediciosos se retracten. ¡Iluso de mí!



sábado, 17 de junio de 2017

Estado plurinacional


Si España es un país plurinacional, ¿de cuál de las naciones preexistentes formamos parte los extremeños? ¿De la extremeña? ¿De la castellana? ¿Acaso debemos conformarnos con pertenecer a una de segunda división, a la que podríamos llamar Postespaña,  o Neoiberia, o algo así?
Si, como está más que a la vista, cualquier reconocimiento a la diversidad cultural de nuestras regiones, a su idiosincrasia, a sus singularidades, está acomodado (demasiado, para no pocos) en la Constitución, ¿a qué viene esto de la plurinacionalidad?
En román paladino, estamos ante la constatación de que a algunos se les pretende sobredimensionar el estatus que ya tenían contemplado. Los demás, a remolque.
¿Es eso igualdad? ¿Acaso equidad? ¿Enfilamos el camino al cantonalismo sin acordarnos de la I República? ¿Satisfará tan fenomenal hallazgo político a los separatistas?
Como siempre, el tiempo lo dirá. Y, también como siempre, hay errores que acarrean consecuencias difíciles de enmendar. Claro que, a lo mejor, los equivocados somos los que nos aferramos a que no es lo mejor dar patadas al árbol constitucional. 

sábado, 3 de junio de 2017

Había una vez un circo... con animales


Vale, demos por bueno que los animales, cuando son extraídos de su medio natural, sufren. Y que si se les exhibe en los circos llevando a cabo ejercicios que nada tienen que ver con su naturaleza, la crueldad se incrementa; que soportan, por lo tanto, una vida de degradación. Es decir, que todos ellos son torturados en su cautividad. Esto es lo políticamente correcto, facha el que no lo comparta. Así que, siquiera a lo largo de unas líneas, aceptaremos las tesis animalistas más exacerbadas, bien aplicadas por regidores diligentísimos. Dios me libre de pensar que algunos Ayuntamientos pretendan hacer la puñeta a los circos.  Pero quizá estas energías estarían mejor empleadas en en otras provechosísimas gestiones.
               Continuemos, pues, con el espíritu de liberación animal. La cosa, desde luego, no termina en el circo. Más allá de las carpas y de las jaulas de tigres, leones o elefantes existen otras numerosas actividades que el hombre ejecuta para su solaz valiéndose de la más diversa fauna. Por ejemplo, los concursos hípicos. A ver, dónde está demostrado que los caballos, en su estado natural, se dedican a hacer saltos de obstáculos con un jinete sobre su lomo. O en qué parte de la genética equina está escrita la innata tendencia a elaborar elegantes pasos para delicia de los aficionados. Ergo, si nada de eso es natural, ¿qué pintan los concursos hípicos? ¿No sufren los caballos soportando el peso de los jinetes (y amazonas, claro, no faltaría más), trotando, galopando o lo que se tercie? Sean anatema esos certámenes, acábese con ellos. A mayor abundamiento, suprímase la pesada carga de los animales de ídem, qué es eso de que tiren de carros. El que quiera transporte, que use tractores…. ¡Alto! los tractores contaminan, consumen gasóleo, hacen ruido, echan humo… Imposible. Y ¿entonces? Pues que tire el labrador del carro y del arado, no faltaría más.
               Oigan, ¿y el ganado porcino, ovino o bovino en la Feria de Zafra? ¿No hemos quedado en que son representantes de la mejor cabaña de la ganadería extensiva? ¿Qué pintan esos bichos encerrados, estabulados, soportando el deambular constante del público, que les estresa y les fastidia? Tamaña afrenta exige, de inmediato, una solución: fuera la esclavitud del ganado. Si lo desean, pongan un vídeo de las reses paciendo en las fincas (¿Pero, nos los podremos comer después? ¡Qué aberración, ni lo sueñe!)
               Me vienen ahora a las mientes los perros, esos seres que a tantos resultan adorables, que son educados y exhibidos por doquier (con harta frecuencia dejando incontestables huellas de su tránsito). ¿No es antinatural amaestrarlos, enseñarlos a sentarse y levantarse a la voz del amo y a hacer otras virguerías? ¡Uf, y qué les digo de los concursos caninos! En Zafra tuvimos uno hasta hace algunos años. ¡Qué indignante, hacer desfilar a los chuchos, acicalarlos para la ocasión…! Todo antinatural, sin duda. Vade retro
               Seguimos pasando revista. A ver, qué hacemos con los canarios, jilgueros, loros, periquitos, cotorras y cualesquiera otras aves que viven encerradas en jaulas con bebederos y columpios, atiborradas de alpiste o de lo que coman, soportando la pesadez del amo, que se empeña en que canten, hablen o hagan no sé qué gracietas. ¡Horrorosa abominación! Prohíbase la cautividad.
               ¿Y qué me dicen de las peceras? Tamaña atrocidad merece especial mención. Fíjense, se coge un pececico, cuyo hábitat natural es la inmensidad marina, y se le encierra entre cristales. En el mejor de los casos, sus dueños serán pudientes y se permitirán instalar un acuario de considerables dimensiones, amablemente decorado con pecios a escala, rocas, plantas… hasta algún cofre con tesoro incluido, con sus monedita de oro desparramadas. Todo simulando el fondo marino para que el pez esté ambientado y, quién sabe, entretenido. A falta de depredadores naturales, su vida discurrirá aleteando entre el decorado, en un agua con la temperatura regulada y alimentado con nutrientes ad hoc. Vida muelle, pero esclava. Menos suerte correrá el que venden en algún mercadillo, supongo, entregado en una bolsa de plástico con algo de agua y que vivirá cuanto le corresponda en una pecera esférica sin ningún tipo de atrezo hasta que un día aparezca flotando panza arriba (¿Es apropiado hablar de panza en el caso de los peces?).
               Para rematar la galería de aberraciones, no puedo dejar de referirme a los monos, ratones, conejos y demás fauna que es inoculada en los laboratorios con todas las porquerías que a los científicos se les ocurre, y con los que se ensayan tratamientos. ¡Pobrecillos! ¡Cuánto ensañamiento! ¿Pero, con quién se deberían hacer los experimentos? Bueno, no se me ocurre una respuesta adecuada, pero seguro que los defensores más documentados del reino animal tienen alguna.
               En fin, por no aburrirles no sigo indagando en la cantidad de extravíos que cometemos con los animales. ¡Pero qué bárbaros que somos! Sean condenados de vehementi cuantos incurren en las atrocidades y persisten en ellas. Protejamos la fauna, ¡ar! Por cierto, ¿será lícito comer vegetales? ¿Tendrán sentimientos las plantas?
               La única duda que me cabe, después de tanta prohibición, es qué va a ocurrir con los emancipados del reino animal si triunfan tan humanitarias tesis. ¿Dónde se acomodará tanto liberto? ¿Pasearán por nuestras calles los tigres del circo al igual que las vacas sagradas lo hacen por las de las ciudades de la India? ¡Qué lío, oigan! Y, por último, me pregunto qué será de domadores, adiestradores y toda la patulea de indignos individuos de la raza humana que han tenido la ocurrencia de ganarse la vida a costa de los bichos (incluyo a los vendedores de las llamadas mascotas y a quienes antinaturalmente disfrutan de ellas). Pues al paro, no faltaría más. Al más sañudo de los ostracismos. ¿Y por qué no a la cárcel, o a campos de reeducación?
Por cierto, y ya no les aburro más: ¿habrá este año concurso hípico en Zafra? ¿Y animales en exposición en la FIG?