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(ABC)
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Llevo días escuchando fórmulas curiosas para solucionar el problema de las pensiones:
- Que suprimamos a 300.000 políticos (no hay tantos, claro, pero a ver quién nos gobierna).
- Que suprimamos las autonomías.
- Que con lo que roban los políticos (en general, todos son ladrones) habría suficiente.
- Que se ponga un impuesto a los bancos.
- Que no se destine nada a la Iglesia.
- Que se incremente el Impuesto de Sociedades...
En fin,
estoy hasta el gorro de arbitristas. Aquí todos tenemos la solución de los problemas en la cabeza, y los exponemos, preferentemente en las barras de los bares, con rotundidad. O en su modernísima versión de las redes sociales. Pero,
¿alguien habla de la economía sumergida? A ver, entre el 18 y el 20 por ciento de nuestro Producto Interior Bruto. Alrededor de 200.000 millones, con una merma en recaudación de unos 25 o 26.000 millones.
Convendría que nos fijásemos, siquiera durante un momento, en que nos chiflamos por una factura sin IVA, que son multitud los que cobran el paro y trabajan bajo cuerda, etcétera, etcétera, etcétera. De modo que es mejor no ponernos tan estupendos, que a lo mejor parte de la solución está en nosotros mismos. Me parece.