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lunes, 19 de septiembre de 2016

¡Ese sombrero!

Mejor sin sombrero, ¿verdad?


Seguramente fue un despiste, pero el turista de libro (sombrero de paja, mochila, mini-pantalón), se hace acreedor de figurar en la sección "Rol de cafres". La estampa está tomada en el interior de una catedral neogótica del norte. Se celebraba una boda cuando varios turistas entramos a echar un vistazo al templo (la ceremonia no era en absoluto de nuestra incumbencia, sean dadas gracias a Dios). El joven de la foto olvidó destocarse, o bien ignoraba que es conducta respetuosa hacerlo en muchos sitios, muy especialmente en los que tienen carácter sagrado, sea el visitante creyente o no. Ahí queda retratado sin especial ánimus iniuriandi, dejémoslo en ánimus iocandi, para que nadie se ofenda. Queden con Dios.

domingo, 4 de mayo de 2014

De mamás y flautas

Nada más enternecedor, hoy que es día de la madre (invento muy comercial, por cierto), que contemplar a una entusiasmada mamá, creo que primeriza, intentando arrancar alguna nota de una flauta para que su embelesada criatura responda con alguna morisqueta. Sí, señor. Preciosa escena: la madre, sentada en el suelo del centro comercial, con el niño (o niña) sobre sus piernas, me parece que al estilo de los indios de las praderas americanas, o algo así. Entre tanto, el papá, arrobado, contempla la escena en pie. Sopla que te sopla, qué entretenidos todos.
Lástima que el observador se vea obligado a desengañarles: el panorama no es tan idílico. Veamos. La mamá sopla, el niño se entusiasma, el padre no pierde detalle. Dos minutos de éxtasis. Agotada la diversión, la madre, muy cuidadosamente, retorna la flauta chupeteada a su caja de cartón. Envase que, a su vez, introduce en uno de esos plásticos infernales a los que llaman blister, y lo cuelga (el blister) en el ganchito de la estantería del afamado centro comercial.
Es menester tener rostro de hormigón armado. Babee usted la flauta, déjela en la estantería. Si no fuera hoy el día de la madre, diría que la soplaflautas es una guarra. Sea inscrita sin demora en el rol de cafres, con alta graduación.

lunes, 31 de marzo de 2014

Perniciosos enganches

Hace tiempo que tengo en las mientes dedicar unas líneas, y un hueco en la sección "Rol de cafres" de este blog, a los usuarios de esos artilugios que tienen como misión sujetar un remolque a un vehículo. Chismes infernales, como el que aparece en la fotografía que ilustra esta entrada.
De mi experiencia de observador de campo, resulta lo siguiente:
a) De aquellos vehículos a los que veo con frecuencia y que están dotados con enganches, ninguno ha portado jamás un remolque, salvo improbable error u omisión.
b) Muchos de los "bolos", o como popularmente den en llamarse los artilugios, están instalados en esas aventajadísimas versiones del Land Rover de toda la vida, solo que no son como aquellos duros y versátiles automóviles, simplicísimos pero prácticos, que facilitaban los desplazamientos a las gentes de posibles por sus fincas más o menos productivas. Ahora son lujosas máquinas, de carrocerías brillantes, dotadas de todas las siglas habidas y por haber que denotan que uno se encuentra ante una maravilla de la ingeniería. Tanta virguería me hace sospechar que poco pisan el campo los cochazos, misión para la que no hacen falta tantos extras. A uno le da por pensar que, del mismo modo -y según Gómez de la Serna- que quien pedía agua en una visita era un conferenciante frustrado, quien ahora se sube a esos monstruos de la carretera tiene vocación frustrada de tanquista. O algo así.
c) Descartado el uso de los enganches para su misión original, doblemente descartado en el caso de los superferolíticos tanques de la vida civil, la única misión que amerita a los jierros que asoman por la popa es la de fastidiar al vecino de aparcamiento. Hágase un censo de matrículas abolladas y paragolpes delanteros (antes decíamos parachoques, pero como hay que hacer eufemismo de todo...) jeringados. Comprobaremos empíricamente que el ingenio se ha convertido en un ariete para hacer campar por sus respetos al malauva que los instaló. Y, de añadidura, constituyen una magnífica defensa (a veces son una aberrante exhibición de priapismo motorístico) contra el golpecito de quien intenta estacionar junto al bólido armado.
d) Esta costumbre de erizar los coches va en aumento.

En consecuencia, propongo que no permitan que  instalen los jierros quienes no tienen remolque, y que en el caso en que sí disfruten de carricoche, cuando no lo usen  los envainen (los jierros), como corresponde a la sana urbanidad y decencia, para evitar impúdicos rozamientos a los vecinos. Así sea.

jueves, 12 de diciembre de 2013

España contra Cataluña

¡Valiente follón con el simposio de las narices! Resulta que la Generalidad de Cataluña decide derrochar su dinero en unas jornadas para el encauzamiento de la historia en las lindes del nacionalismo. Algunos lo denuncian a la fiscalía que, me malicio, dará carpetazo al asunto porque uno puede decir las barbaridades históricas que quiera, sin que eso tenga por qué ser delito. De hecho, los políticos catalanes las dicen con total tranquilidad. Y esta manipulación se viene haciendo desde hace décadas, por cierto.
Alegan los denunciantes que el simposio persigue fomentar el odio a España. Seguramente. Que alientan enfrentamientos, seguro. Pero por esa regla de tres, el fiscal debería estar inundado de denuncias por actos de ataque a la libertad que se producen cuando obligan en rotular en catalán los establecimientos. O cuando en las escuelas de Cataluña y el País Vasco vienen manipulando la historia desde hace décadas, eso sí que tiene miga. Por ejemplo.
Lo que pasa es que el esperpento del simposio se produce en momentos de turbación, de exacerbación del radicalismo, y el cabreo aumenta, son muchas las cosas sangrantes: por ejemplo, que el nacionalisto Mas, que es el representante del Estado en Cataluña, olvide esta condición menos para pedir fondos, que dilapidan con total impunidad, en políticas claramente separatistas e inútiles. O que lleguen a convocar el referéndum que tanto anhelan, en cuyo caso tendrá que caer la ley con todo su peso.
Y no creo que valga modificar la Constitución para dar acomodo un federalismo asimétrico que pudiese contentar a los nacionalistas. Si no están contentos con los Estatutos actuales, ¿qué les satisfará? Nada. Sólo la independencia. De modo que, sin estridencias, sólo la ley.
Mas valdría que el dinero que gastarán en financiar tonterías como las que hoy nos ocupa lo emplearan en reducir la ruina de la autonomía catalana. Digo yo.

PD: Después de escrita y programada la publicación de esta entrada, se hace pública la pregunta que Mas y demás separatistas quieren plantear en su proyecto de referéndum ilegal: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado?" Yo les planteo otra: "¿Quieren irse a hacer puñetas?" Y al Gobierno le añado otra: ¿actuarán con todo el rigor que la ley permita, cuando llegue el momento?" Quiero pensar que sí. Los nacionalistas no están por encima de la Constitución ni de las leyes. Y sanseacabó.

lunes, 25 de febrero de 2013

Aprendan de Quevedo, por ejemplo...

Aprendan de Quevedo, por ejemplo...
Hay majaderos que se creen muy graciosos porque hilvanan ripios ofensivos, amparados en el anonimato, y otros aún más majaderos que les ríen las gracias. Ahora pululan por la Red estos aficionados al libelo de mal gusto, y con no poca frecuencia me llegan chascarrillos en los que la ortografía ocupa un lugar secundario y el buen gusto desaparece por completo, de la mano del ingenio, que ni está ni se le espera (¡Ay, don Sabino, a quien Dios tenga en su gloria, qué buena aportación dejó usted al lenguaje!) en esos presuntos versos.
Estos soeces y mequetrefes malgastan su tiempo en arremeter contra la familia real, desde el primero al último de sus miembros, sin reparar en vulgaridades.
Para corregir su incuria, deberían de tomar algunos ejemplos. Lean, lean, las Coplas del Provincial o las de Mingo Revulgo. Tienen bastante más enjundia, hombre. O sigan a Quevedo, que algo aprenderán. O vayan a Cádiz por carnavales. O vayan al mismísimo tártaro. Simples.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Bonita fotografía

En esta España de nuestras entretelas no faltan ocasiones para llevarnos las manos a la cabeza. Y no siempre las encontramos espigando entre el comportamiento de los políticos, que ahora andan en horas bajas por los errores y horrores de muchos, y por la generalización del desprecio entre la ciudadanía para con nuestros representantes. En todas partes cuecen habas. Ahora resulta que en un instituto de Andalucía alguien ha colocado una fotografía del ministro Wert con un arreglo tal que aparece con dos tiros en la cabeza. Bonito, bonito, sí señor. Según escuché en la radio, la jefe de Estudios dice que eso anda dentro del ámbito de la libertad de expresión.
Qué quieren que les diga. Eso ha ocurrido en un instituto de Educación Secundaria. Me parece que más bien, visto lo visto, pudiera antojársenos que es un instituto donde lo secundario es la educación. Al menos por cuanto respecta a quien consiente semejante mamarrachada.
No hace falta ir a Salamanca, creo, para comprender que cosas de tan pésimo gusto no deberían tener sitio en centros educativos. Lo mismo me da, que quede claro, que la foto sea de Wert, o de Rubalcaba, o del muy democrático Sánchez Gordillo. Nadie debe verse sometido a tan ordinaria ofensa.
Pero, en fin, no hay quien nos libre de los extremismos. Eso nos lleva a que las mochilas de los escolares puedan llenarse con total impunidad de las demagogias más estúpidas. Al socaire de la libertad de cátedra, todo quisque puede colar, con aerosol o a lo bestia, doctrina en las clases, o en los pasillos, o en los recreos. Se pide tantas veces enseñanza laica, como si se impusiera a alguien estudiar Religión o como si los institutos estuvieran dirigidos por curas, que se olvida, entre la bruma ideológico-demagógica, exigir una escuela neutral. Digo yo que los padres también tendrán derecho a que sus hijos no reciban en la escuela pública dogmas políticos que no se adecuen a sus escalas de valores. Estorban los crucifijos, no las imágenes asquerosas, como la de la foto comentada. Todo muy progresista, claro.

lunes, 28 de mayo de 2012

De pitos y otras lindezas

Les confieso que he dejado pasar algo de tiempo antes de darle al qwerty, porque es mejor dejar que la indignación sedimente, así las vehemencias quedan diluidas y el trago se pasa mejor. Pero no por eso voy a dejar de manifestar aquí mi opinión sobre los desagradables y estúpidos incidentes del partido del otro día, el de la final de la Copa del Rey.
Empezaré por decirles que me preguntaban en la radio si los clubes deberían pagar, como parece que proponía el Ministerio del Interior, los gastos derivados de la seguridad extraordinaria con motivo de eventos tan comprometidos como el del otro día. Contesté que el fútbol es un gran negocio, por lo cual debe afrontar tantos gastos de seguridad privada como fueren necesarios para garantizar el orden en los estadios. Y si han de asumir otros, pues que los asuman, digo yo. Añadía que el fútbol, también, es un fenomenal escaparate, a través del que no dejan de asomarse cada vez que pueden quienes desean tocar las pelotas, no precisamente en el césped.
Dicho esto como preámbulo, opino que:

1.- Si a los señores hinchas del Barcelona y del Bilbao no les gustan los símbolos españoles, ¿por qué se parten el pecho para ver a sus equipos participar en una competición tan española como la Copa de S. M. el Rey? A mayor abundamiento, ¿por qué demonios disfrutan cuando juegan la liga? ¿Por qué no exigen a sus directivos que abandonen tan rancias competiciones españolas? A ver, un, dos, tres, responda otra vez:: porque les gusta el fútbol, porque no es lo mismo jugar con el Real Madrid que con el Éibar, por decir algo, ¿Verdad? ¡Ah, que no se me olvide! Si durante la liga llevan el emblema de la Real (Real, ¿eh?) Federación Española de Fútbol, y no se quejan, que durante la competición de la Copa del Rey lleven un emblema adecuado.

2.- ¿Dónde andan los jugadores de esos clubes, a los que se les hace hace la boca agua cuando los llaman para jugar con la selección española (eso, selección española, por mucho que disimulen con la tontería esa de "la Roja"? ¿Qué hacen que no salen, de la mano de sus directivos, a apaciguar a sus forofos y a pedirles tranquilidad y respeto?

3.- Libertad de expresión no significa injuria, insulto, agresión verbal. En nuestro Ordenamiento no existen derechos absolutos. Fíjense, ni siquiera el derecho a la vida, que puede ser enervado con la aplicación de la pena de muerte en tiempos de guerra, según lo que dispongan las leyes penales militares. Así lo dice la Constitución, oigan. Y del aborto, no les digo nada: ya saben todos tienen derecho a la vida, reza el mismo texto. Todos los derechos tienen límite, y los símbolos nacionales son algunos de ellos.

4.- Supuesto lo anterior, aún debería quedar la educación. ¿Se abuchea a quien te invita a su casa, a quién te va a entregar un galardón, a quien organiza todo para tu lucimiento?

5.- ¿Ayuda a la imagen de eso que se proclama de la llamada marca España?  ¿Ocurren estas cosas en países serios?

6.- ¿Qué hemos hecho para merecernos a tantos hipócritas melífluos que, agarrados a la tabla de salvación de lo políticamente correcto, parece que nunca han roto un plato mientras, por lo bajini, jalean a los energúmenos? Me refiero a los políticos que, tan suaves ellos con algunas cosas del manual del perfecto progre, son causa eficiente de tanta majadería.

7- Oigan, si a esos señores no les gusta ser españoles, allá ellos. Pero si pitan al himno -a mi himno, al de mi vecino, al de usted, al de muchos de Burgos, o de Bilbao, ¿por qué no?- me pitan a mí, porque los símbolos nos representan a todos. ¿Sería predicable que, a la recíproca, quienes no creen en el Estado de las Autonomías, y adelanto que no es mi caso, se permitiesen vilipendiar la simbología institucional de Cataluña, el País Vasco, Murcia o Extremadura? ¿Dirían que les ampara la libertad de expresión o, más sencillamente, los correrían a gorrazos?

8.- Y digo yo que si la afición tira bengalas sancionan al club, ¿por qué no se puede hacer lo mismo con quienes insultan?

Doy por descontado que todo cuanto pongo aquí es la opinión de un facha recalcitrante. Claro. Como pido respeto a los símbolos, educación y sentido común, pues eso. Un facha. Pues a quienes tal cosa piensen, vayan a tomar viento fresco. O, si lo prefieren, a soplar pitos. Amén.

lunes, 2 de mayo de 2011

¡Anda, anda, de extrema derecha, el tío!

No gana uno para sustos. Ahora resulta que alguno “de los míos”, pregona por ahí que un servidor es de extrema derecha. Así, como suena. Y el camandulero se queda tan fresco.
Claro, no hay duda. Tengo que ser de extrema derecha. Por eso apoyo el sistema constitucional español, sus derechos y garantías, la Monarquía, la Transición como superación del desgarro del siglo XX en España. Por eso soy de los “rajoystas”. Por eso, porque soy de una clarísima extrema derecha, presido una asociación que trae a dar conferencias a personalidades de todo tipo, todas moderadas, entre ellas un director de diario del grupo PRISA y un ex secretario general de un sindicato. Por ese mismo motivo, en el boletín de esa Asociación han escrito el presidente Zapatero, Trinidad Jiménez, Manuel Marín, Paco Macías, Alejando Nogales… También gente de la derecha moderada. Ningún extremista, oiga.
Por mi clara adscripción ultraderechista, presento un programa de televisión en el que todos los contertulios vestimos camisa azul y cantamos el Cara al sol, ¿verdad?
Por mi tendencia ultramontana milito (por el momento) en un partido con cuya ideología y postulados coincido al cien por ciento. O mejor, al noventa y nueve, no exageremos, con independencia de simpatías o antipatías personales.
Por rebasar por estribor a los moderados, tengo una larga colección de artículos publicados en los que defiendo la democracia y critico los usos del franquismo. Por eso mismo acaban de premiarme por un texto en el que en los protagonistas tienen un imperioso deseo de normalidad y convivencia.
En fin, no sigo. Bonita consigna para justificar lo injustificable la que alguno hace correr.
Recomiendo a tan agudo observador político que, antes de fijarse en mí, mire a su alrededor. O tal vez dentro de sí mismo. A lo mejor se encuentra alguna sorpresa.
Ande, genio, recuerde lo que decía Anatole France: una tontería se puede repetir cuantas veces se quiera, y sigue siendo una tontería. Y deje de caer en la tentación de seguir a Goebbels, cuando anunciaba que una mentira convenientemente repetida se convierte en una verdad.
No, señor, no. Ya lo ve. No soy de la derechona, de la extrema derecha. Antes al contrario, abogo por el entendimiento entre ciudadanos. No tengo remilgos en alternar, charlar, estar o contrastar ideas con los de izquierdas. Claro, seguro que por esto último, alguno me tilda de filosocialista. Allá películas, el pedigrí democrático de cada cual se demuestra con las obras. Para mí, ni los de izquierdas son mis enemigos, aunque los critique y deplore sus acciones de gobierno, ni rindo pleitesía a los de derechas. Es decir, a los que ocupan el lugar político con el que me identifico.
En fin, sugiero a quienes me tildan de extremófilo que se olviden de mí y se dediquen a buscar votos, si su deseo es hacer campaña electoral. Ponderen sus ofertas y fijen su atención en los adversarios, que son quienes están en otras candidaturas. En ese noble esfuerzo sublimarán sus afanes políticos. Y vayan al oculista, hombre, para que puedan ver por sí mismos, no a través de los cristales esmerilados que les colocan. No olviden, hagan el favor, que yo no me presento a nada, ni a nadie debo explicaciones sobre si voy o vengo, estoy o me ausento. Y nadie me va a dar lecciones de nada. Que les quede esto muy clarito, oigan.
Y que conste que escribo esto aquí no para justificarme, que no me hace falta, y la gente no es ciega. Es porque me repugna tanta mamarrachada. Adiós.

domingo, 31 de agosto de 2008

Anonimonstruos


Con ocasión de la anunciada candidatura de la diputada, concejala y presidenta local del PP, Teresa Angulo, a la presidencia regional del partido, que debe llevar aparejada, no faltaría más, la candidatura a la presidencia autonómica (cuestión sobre la que no me voy a manifestar), he seguido en Hoy los comentarios que distintos internautas han ido publicando, algunos de los cuales hacen una crítica política algo fuerte, pero asumible. En cambio, otros, créanme, son realmente bochornosos. El anonimato (sólo presunto en muchas ocasiones) que da Internet, hace que muchos se lancen por la fácil senda del insulto, de la difamación, hasta de la calumnia, si se tercia. Es sencillamente repugnante el uso de las cloacas, lugar por donde transitan habitualmente las ratas. Es tan asqueroso como el uso del teléfono para amenazar o para molestar a las señoras. Quizá el Internet sea la nueva arma del hostigador.
Un servidor, que en sus blogs y concretamente en este, ha sufrido también los comentarios estúpidos (y no publicados, estaría bueno) de alguna que se cree anónima (cuántas pistas se dejan sin querer) y hace ostentación de su absoluta inmoralidad, y que fuera de la red ha tenido que padecer las insidias de sus enemigos políticos, sabe de lo que habla.
Tiene lugar en cualquier parte la crítica política, la ironía, el sarcasmo si se quiere, pero sin traspasar los límites del respeto. El uso del anónimo insultante es un claro trasunto de la mezquindad de quien lo utiliza. La calumnia política (calumnia, que algo queda) es un arma miserable empleada por sarnosos morales.
Cabe la crítica (aquí he permitido algunas muy disconformes y duras con mis opiniones, pero que no rondaban el insulto), pero el rebuzno debe quedar para los establos. Y el chillido de las ratas, para las alcantarillas. Vayan a tomar por el mismísimo culo los difamadores (tranquila, ministra Aído, y las difamadoras).

miércoles, 30 de julio de 2008

Apadrina a un mamarracho

Imagen obtenida en Periodista Digital.

mamarracho.
(Del
ár. hisp. *muharrá o *muharrí, y este del ár. muharri, bufón).
1. m. coloq. Persona o cosa defectuosa, ridícula o extravagante.
2. m. coloq. Cosa imperfecta.
3. m. coloq. Hombre informal, no merecedor de respeto.
(Real Academia Española)


El concejal de ICV-EUiA (sabrá Dios qué partido es ese), Lluís Suñé, ha publicado en su blog la mamarrachada que ilustra la entrada de hoy. En ella hace burla de Extremadura proponiendo el apadrinamiento de niños de nuestra región, puesto que no tenemos bastante con el 8,7% del PIB catalán.
Semejante individuo debe ser mandado a paseo de vehementi, y recomendamos su inmediata afiliación a Mamarrachos sin Fronteras.

martes, 12 de febrero de 2008

Abucheos a María San Gil


María San Gil ha intentado intervenir en la Universidad de Santiago de Compostela, lugar donde se supone que se encuentran gentes con afán de conocer, amantes de la palabra, del saber; jóvenes deseosos no sólo de formarse o cualificarse, sino también de contrastar pareceres y tener otros puntos de referencia. Individuos formados, así deberíamos de creerlo, en los valores democráticos.
Pues resulta que un puñado de cafres impresentables y vociferentes han acosado e intentado agradir a María San Gil, al grito, oído al parche, de fascista. Es cojunudo, oiga. Llaman fascista a alguien por defender sus ideas quienes le impiden hacerlo. Valiente pandilla de mequetrefes caraduras. Es de escándalo que se obstaculice a cualquiera el andar libremente por donde le plazca exponiendo qué piensa, pero que eso ocurra en una universidad es demencial.
¿Guardarían sus enérgicos abucheos para el régimen de Castro, donde hemos conocido que al estudiante que todos vimos en televisión hacer preguntas incómodas para el régimen ha sido detenido?
Quedan, por propio demérito, incluidos en la sección rol de cafres, con la categoría de cinco coces, distinción con la que de ahora en adelante, al igual que se clasifican hoteles con estrellas, me permitiré calificar a los energúmenos que por ahí pululan.

martes, 20 de noviembre de 2007

Rol de cafres (IX). Fascistas y antifascistas

Es decir. Los fascistas son soeces, violentos y antidemocráticos. Unos auténticos totalitarios. Nada deseables, claro. Y los que se dicen antifascistas, para diferenciarse de ellos, ¿qué hacen? Pues lo mismo. Así que vayan todos a hacer gárgaras. Sean ilegalizados, procesados y penados. Que nos dejen vivir en paz.
La inmensa mayoría de la población no es fascista. La inmensa mayoría de la población no es fascista pero de polaridad contraria. Estúpida distinción puesto que al final son todos iguales. Así que me parece bien que se actúe legalmente contra quienes se dedican, piensen como piensen, al destrozo y al golpe. Y me parece infumable la distinción que escucho a Llamazares: los fascistas están bien ilegalizados. Pero lo que quiere el PP es, ya que se ponen, que se ilegalice a otros grupos de ultraizquierda que, bueno, a lo mejor, algunas veces, según y como, forman algún escándalo. Pero a esos no se les puede tocar. Estaría bueno. ¡Cómo va a ser lo mismo!
De pena, oiga.

domingo, 3 de junio de 2007

Cuidado con los modos



Imagen: Duelo a garrotazos. Francisco de Goya.


Oigo rumores que no me gustan sobre difamaciones, calumnias, ese-eme-eses y comentarios sobre la situación política local. Espero que la cosa no se complique y se mantenga la calma. La ciudadanía no está para espectáculos. Me permito remitirme a un artículo que me publicaron en el "Hoy" del día de los Inocentes pasado, que les ruego lean si tienen interés y un ratito disponble. Si es así, pulsen el siguiente enlace:

jueves, 1 de marzo de 2007

Rol de cafres, VII "¿Cosas del fútbol?"

(foto "El Periódico")

El grado de bestialidad que se observa en algunos estadios de fútbol ya no sorprende, raro es el día que no nos ponen en televisión algaradas, riñas, insultos, batallas campales, hasta homicidos perpetrados por los que se autoproclaman hinchas, cuando en realidad no deberían pasar de la categoría de cafres supinos.
Pero cuando veo ayer, en el mismo reportaje que el botellazo propinado al entrenador del Sevilla, que en el palco del Benito Villamarín, ahora conocido por Ruiz de Lopera, colocan un busto de este inefable personaje para provocar a los directivos contrarios, se me caen todos los palos del sombrajo. Valiente majadería y valiente poca vergüenza. ¿En qué quieren convertir al fútbol? ¿Qué razón hay en que el espectáculo extradeportivo sea mayor que el que se monta sobre el césped.

lunes, 1 de enero de 2007

Rol de cafres, 6


Parece que el uso del anonimato favorece la virulencia de algunos lectores de blogs. Suele ocurrir. Cualquiera que haya seguido foros o páginas donde aparezcan comentarios puede ver los ejemplos de mala educación que abundan por doquier. Como este blog está concebido para decir lo que me venga en gana, dentro de los límites lógicos de la libertad de expresión, no permitiré que en él se escondan quienes, a falta de argumentos, se dedican a denigrar a las personas. A nadie.
La discrepancia argumentada es saludable. Lo otro no.

sábado, 16 de diciembre de 2006

Rol de cafres, 5 (petardos)


Que estas fiestas son bulliciosas, es cosa cierta. Que los españoles somos gente ruidosa, también. Que el estruendo de petardos es algo de toda la vida, incuestionable. Pero me parece que se están pasando.

Si ustedes no son sordos (o, por decirlo al modo políticamente correcto al uso, deficientes auditivos), habrán sufrido en sus carnes estos petardos de hogaño que, más que tales, parecen bombas de mano. A juzgar por el estruendo deber de ir provistos de una buena morterada de pólvora.

Seguro que deben ser peligrosos. Sería conveniente tomar medidas, antes de tener que lamentar algún accidente. Yo he sido testigo de un caso; no es que la explosión hiciese daño a algún transeúnte. Es que el peatón pudo romper la cara del niñato que le tiró el petardo a los pies. Por tablas se libró, y por la cosa de que la juventud es más ágil.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Rol de cafres, 4 (A contramano)


¿Saben ustedes cuántos vehículos circulan por dirección prohibida en mi calle? Montones. Por no molestarse en dar un rodeo, incordian a los demás con sus maniobras. Muchos de ellos, por si les pareciese poco circular en sentido contrario, se estacionan en zona prohibida. Consecuencia: estrechamiento de la calzada y retrovisores que se llevan por delante los vehículos que pasan.

jueves, 7 de diciembre de 2006

Rol de cafres, 3. (Amotillos)

Para incluir en la fauna del "rol de cafres", rescato un artículo que me presta mi colega, y sin embargo amigo, Amadeo de Argángary. Su título "Amotillos", les ilustrará suficientemente sobre qué trata.

Es viernes. Son las doce menos cuarto de la noche. Tiempos atrás, podríamos decir eso de “se acerca la hora de las brujas”. Pero estamos en el siglo XXI. No hay hechiceras. Fuera supersticiones. En su lugar, irremediablemente, no tardarán en llegar los amotillos, esos diabólicos engendros con dos ruedas, cuya potencia expresada en centímetros cúbicos es inversamente proporcional a su capacidad de hacer ruido; aparatos siempre conducidos por chavalotes despreocupados, supongo que con todo resuelto, porque esas máquinas cuestan una pasta.

Creo que oí o leí por primera vez, hace algunos años, la denominación de amotillos al maestro Antonio Burgos que, con su gracejo habitual incorporó al periodismo la denominación que el habla vulgar reserva para los ciclomotores, amotos. Después lo he leído a otros autores e incluso lo he oído en radio. Así que, si me lo permiten, me sumo a la línea doctrinal que denomina a esos cacharros, indignos herederos del “Vespino”, como he dado en intitular este artículo.

Hechas las salvedades lingüísticas, conviene analizar, siquiera someramente, en qué consiste el fenómeno que se manifiesta en forma de un niñato subido a un aparato que, decididamente, no sabe manejar correctamente en la mayoría de los casos y que posee porque se lo ha comprado su papaíto o, en su defecto, y como bien dice Burgos, su abuela.

Primera observación de campo: ciclomotor con ruedas pequeñas, heredero de la añorada “Vespa”. Siempre se ha dicho que esas ruedas hacen peligrosa la maniobra de tomar las curvas si uno no es prudente. No importa. Las curvas no son obstáculos para el pequeño angelnieto.

Segunda: el niñato, con cara de velocidad, muy machote, se inclina para cortar mejor el viento, intrépido centauro del asfalto.

Tercera: si a la grupa metálica sube una chica, la velocidad se incrementa.

Cuarta: Si llevan casco, no tienen los papeles en regla. Si tienen los papeles, no les funciona el silencioso. Si todos los papeles y requisitos técnicos están en perfecto estado de revista, circulan por dirección prohibida. Si se diera el improbable caso de que se cumplan las normas en su plenitud, el conductor tiene sesenta años. Además, es más que posible es que el niño no tenga ni papeles, ni silencioso, ni casco, conduzca a toda velocidad, por dirección prohibida y con pasajero atrás.

Quinta: si al pasar atronando lo insultas, es tarea inútil. En primer término, porque al niñato le resbala. En segundo, porque, como es obvio, es imposible que te oiga.

Sexta: “No hay quien pueda con ellos”, es la expresión resignada de los municipales, que tienen que optar entre formar un show y denunciar a cientos de ciclomotoristas, si consiguen que se paren cuando se lo ordenan, o soportar las iras de los políticos, que se asustan pensando que poner multas es impopular. Evidentemente, el municipal se vuelve liberal: laissez faire, laissez passer.

Séptima: aliados de Murphy, siempre pasarán por tu casa, a toda pastilla y a escape libre, en el momento crucial en que el protagonista de la única película que te ha interesado de la televisión en los últimos diez años, va a pronunciar la frase clave, que desenmaraña el misterio.

En fin, sufridos lectores. Todo esto pudiera resultar hasta gracioso, si no fuera porque el comportamiento incívico de los moterillos no es sino reflejo de otros muchos que están a la orden del día y a los que, quizá, otro día dedique algunas líneas. Y porque no hay que olvidar que, tristemente, es raro el fin de semana en que no hay accidentes, algunos con consecuencias fatales. Estas dos circunstancias hacen del problema algo serio.

Por ello me pregunto: ¿no son conscientes los padres de estos chicos del riesgo que corren? ¿No se hacen cargo de que sus conductas son molestas? ¿Son padres o coleguillas? ¿Y la autoridad? ¿Comprende que cada amotillo que pasa enfada a doscientos vecinos? ¿Temen perder el voto de uno al que denuncian, y no se dan cuenta de que es más fácil que se desvíen los de los doscientos vecinos, multiplicados por cada pasada de las máquinas y sus jinetes? ¿Qué hay más, vecinos o amotillos?

Termino. Si alguno de ustedes, por tener la suerte de no sufrir este fenómeno, cree exagerado cuanto aquí digo, no dude en escribirme. Le puedo indicar al incrédulo lugar, hora y día en que puede comprobarlo. Eso sí, los tapones para los oídos corren de su cuenta. Por cierto, ¡ahí va uno!

Nota: de ésto sé yo algo. No en vano tuve responsabilidad como concejal en esta penosa materia. Si algún día me da por ahí les contaré anécdotas para llorar a moco tendido. Mea culpa también.

sábado, 2 de diciembre de 2006

Rol de cafres, 2

Un chaval de no más de diez u once años se dedica a hacer gestos obscenos a los automovilistas que van circulando por el centro de Zafra. La madre, tras él, no dice nada. ¿Ha visto al niño? ¿Prefiere no darse cuenta? ¿Se traumatizará el pequeño aprendiz de cafre si su mamaíta le llama la atención?

Claro, son cosas de niños. Alevín de cafre.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Rol de cafres


Nueva sección dedicada a describir comportamientos de la vida diaria, y que por obedecer a la categoría de groseros, incívicos o vandálicos, mercen que sus autores queden catalogados dentro del género de los cafres, siquiera provisionalmente. No obstante, los relapsos serán señalados convenientemente.

Estreno esta sección con un bochornoso comportamiento del que fui testigo hace un par de semanas, en la Colegiata de la Candelaria, abarrotada de gente con motivo de las confirmaciones.
En la zona trasera, donde hube de situarme, estaban sentados dos tortolitos de no más de dieciocho o diecinueve años. La ceremonia no tenía demasiado interés para ellos, según se infiere de la profusión de achuchones, arrumacos, picoteos y demás maniobras amatorias que los jóvenes practicaban. Evidentemente, nadie habrá explicado a los majaderos que las efusiones del amor tienen otros lugares más apropiados, y que lo que para ellos resulta agradable, para los demás es simplemente una falta de respeto monumental.

No siendo bastante con este espectáculo, algo más atrás una señora de poco más de cuarenta años se pasó todo el rato cotorreando a modo, sin molestarse siquiera en moderar la voz. Evidentemente, le resbalaban las miradas de reojo, las malas caras y demás manifestaciones de desagrado.

Ciertamente, no sólo son algunos jóvenes los que no saben comportarse según el lugar y el momento. Quedan adscritos a la categoría de cafres.