sábado, 14 de junio de 2008
viernes, 13 de junio de 2008
¡Que viva el huevo frito!
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martes, 10 de junio de 2008
España 4-Rusia 1
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domingo, 8 de junio de 2008
Y ahora, un portátil
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martes, 27 de mayo de 2008
Un poco de Zotal
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viernes, 23 de mayo de 2008
¿Pásalo?
Si Dios no lo remedia, hoy se manifestarán en la puerta de la sede central del PP algunos de sus militantes, en apoyo de María San Gil. Yo conozco bien qué es eso de unos afiliados vociferando (aunque sea de alegría) en la puerta de una sede frente a otros, también compañeros de partido. Es de lo más desagradable y, si se me permite, miserable.
Por si no tuviésemos bastante con el PSOE como convocante de manifestaciones en la puerta de nuestra sede, ahora algunos del propio PP se ponen manos a la obra.
Por mi parte, sigo sin saber por qué se va de la dirección regional María San Gil. Sigo viendo amagos, sin que nadie se decida a presentarse frente a Rajoy. Ignoro por qué Esperanza Aguirre dice que algo funciona muy mal en la dirección nacional del partido, cuando ella es, desde antes incluso de las elecciones, una de las principales responsables del follón que se ha formado: si quiere liderar el PP, que dé el paso al frente, y se deje de zarandajas con la ideología, el liberalismo y lo que se le vaya ocurriendo. Gobierna Madrid infinitamente mejor que conduce su legítima ambición política.
Al final parece que se trata de desgastar a Rajoy, cerrar en falso el congreso de junio, y en 2011
volver a la carga.
Como un servidor no cree que haya ningún cambio ideológico en el Partido Popular, no entiende a qué obedece esa desconfianza que se viene generando entre algunos. A lo mejor es que soy iluso y no escucho la COPE.
Hace meses, Rodolfo Martín Villa, en Zafra, invitado por el Foro Zafrense, afirmó que la UCD se disolvió como lo hace una empresa que ya ha cumplido su objeto social. Espero que el congreso de junio en Valencia no tenga nada que ver con el de los centristas en Palma en 1981. La Transición ya pasó; ahora se necesita a un PP fuerte frente a un PSOE cuyo Gobierno lleva un par de meses metiendo la pata, como es su vocación, con toda tranquilidad porque la oposición está en otras guerras.
Sigo diciendo que Rajoy es, hoy por hoy, la mejor opción, aunque sin duda ha cometido errores. Que lo que se necesita es planificar estrategias que permitan que millón y pico de ciudadanos confíen en el PP y lo voten, y no tienen por qué ser precisamente nacionalistas. Modificar estrategias y tácticas no tiene nada que ver con abandonar la ideología, sino con usar el sentido común. Porque por esa regla de tres, Alianza Popular no hubiera devenido nunca en el Partido Popular, y éste jamás hubiera gobernado. Por la misma, el cambio desde el Movimiento a la democracia no hubiera sido posible.
Estoy, como militante de base, hasta el gorro de doctrinarios, dicho con todo el respeto y con el reconocimiento de los méritos de quien los tenga. Pero así no vamos a ninguna parte. Y, desde luego, los del pásalo no tienen perdón de Dios. Digo yo.
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lunes, 19 de mayo de 2008
En la playa.
No es mala cosa escaparse de vez en cuando y darse un garbeo por esos mundos de Dios, aunque no vaya uno muy lejos. Viajar sirve para desintoxicarse de lo cotidiano y, aunque realmente no se descansa demasiado por las puñeteras prisas para disfrutar de todo, por lo menos el cansancio físico se cura con buenas siestas.
Animado por esta filosofía y aprovechando el puente de San Isidro, me he plantado en un rato en una playa de la provincia de Cádiz. Les diré que el tiempo no acompañaba, por lo que sólo he podido caminar por la orillita del mar, sin darme algún chapuzón, cosa que en absoluto me quita el sueño, porque servidor es de secano y va a la playa por una cuestión consensual; lo más que me he mojado son las pantorrillas, y el paseo por la arena, escuchando el romper de las olas, es realmente relajante. Con eso me basta y sobra.
Me alojo en un hotel con toda suerte de comodidades, uno de esos monstruos con más de cuatrocientas habitaciones y numerosos servici
os para el entretenimiento del turista, que por lo visto reclama ser distraído constantemente: quizá por eso en mitad de la cena se nos presentó una noche una especie de coro rociero, perfectamente ataviado y cantando sus coplas o lo que sean mientras tocaban las castañuelas. Tipical spanish, claro, para consumo del personal mayoritariamente tudesco, buena parte del cual me malicio que es contemporáneo del káiser. Por cierto, los horarios del comedor sin infames. Eso de que se haya de cenar a partir de las seis y media de la tarde y no más allá de las nueve me lleva por la calle de la amargura. Pero como el negocio hostelero, fundamental para nuestra economía, se adapta a los usos y costumbres de la mayoría, no nos queda otra que amoldarnos.
Hablando de estos nordestinos: dicen que son gentes muy educadas. No lo dudo, pero hay de todo, créanme. Me malicio que muchos, cuando cruzan la raya de España, deben de pensar que aquí todo el monte es orégano. Lo digo porque las normas del hotel establecen que en el comedor no se puede andar con pantalón corto, etcétera: a la mesa hay que sentarse como Dios manda. Pues hete aquí a un buen puñado de hombres no sólo en mini short, sino también ataviados con esas horrorosas camisetas de tirantas serigrafiadas con infames dibujos y lemas que prefiero no entender. Y no será por desconocimiento: los amabilísimos empleados del hotel hablan todos alemán, los letreros anunciadores son plurilingües… No es por falta de trujimanes, es por falta de educación.
Más allá de las cristaleras del comedor también campa por sus respetos la ausencia de urbanidad. Paseamos por la playa y nos encontramos con varios individuos acompañados (¿acompañando?) por unos perrazos que dan miedo, evi
dentemente sin correa ni bozal y caminando varios metros por delante de sus dueños. Está perfectamente señalizado que no pueden entrar perros a la zona de los bañistas. Es igual. De modo que optamos por alejarnos, no vaya a ser que algún chucho nos propine una dentellada o el amo nos dé una coz. Eso sí, centramos nuestra atención en el terreno, no vayamos a pisar algo más que arena.
Pero permítanme que me extienda en un episodio que colmó mi paciencia. Ocurrió en la piscina climatizada del hotel, magnífica instalación en la que, a falta de sol, se da uno un chapuzón en agua templada y hace algo de ejercicio, cuestión que, como bien saben quienes me conocen, no me viene nada mal. Alguna que otra persona mayor hace unos largos parsimoniosamente, seguramente aconsejada por su médico, que le pondera lo bueno de la natación para impedir el anquilosamiento.
La climatizada es, o debe de ser, una piscina pacífica; nada tiene que ver con las otras enormes, exteriores, en la que es distinto el ambiente. Pero como no hay paraíso sin serpiente, tuércese la cosa. Cerca de nosotros se encuentra una familia formada por padre, madre y niño-no-me-riñas-que-me-traumatizo. Mientras el padre (o progenitor A) dormita sobre una tumbona, la madre (o progenitora B), mantiene una conversación telefónica interminable y, por supuesto, a voces. ¿Qué hace, entre tanto, el menor de edad? Pues llamar a gritos la atención de sus ocupadísimos papás quienes, naturalmente, no hacen ni puñetero caso del niño, con lo que éste grita más fuerte aún sin obtener respuesta y con el daño colateral en los tímpanos de los pacíficos bañistas de los alrededores. Emprende el niñato maniobras consistentes en tirarse cual si fuera una bomba en med
io del agua, evidentemente sin prestar atención a los carteles que avisan que esa conducta está prohibida. Cada salto lo anuncia con los gritos de rigor. Ora salta, ora nada hacia donde estamos los demás, se cruza en nuestro camino, nos salpica, nos invade, nos aturde, nos anonada, nos cabrea. Vuelve a salir del agua. Vuelve a saltar y en la acrobacia está a punto de arrollar a un anciano. Aburrido, el cagalaolla decide variar el juego. Ahora sale, toma un balón de esos de playa, lo arroja al centro, se lanza por él. Vuelve a cogerlo, vuelve a tirarlo, lo persigue, lo retoma, lo tira, lo hunde, lo reflota, lo echa, lo agarra, sale de nuevo, vuelve a tirarse y echa al aire el puñetero balón, en cuyo último vuelo pasa rasante sobre mi cabeza, momento en que invoco con todas mis fuerzas a Poseidón para que emerja del mar y ensarte en su tridente el balón del niño y las pelotas del padre. Pero el buen Neptuno no responde, porque anda por Madrid, a un tiro de piedra del Congreso, esperando que de una puñetera vez acudan los del Atleti.
Ne quid nimis. Si el dios de los mares no me echa una mano, yo solo me auxilio. Con voz tonante increpo al niño sugiriéndole que haga con el balón lo que ustedes imaginan. La madre oye el vozarrón, aparta el teléfono de la oreja y clama: ¡Fulanito! Vuelve el teléfono a su sitio, continúa la conversación sin novedad. Pero el mocoso está patidifuso, con ojos como platos y seguramente pensado cómo alguien, un desconocido, le ha llamado la atención cuando ni en casa, ni seguramente en la escuela, se atreven. Me retiro de la piscina. Mi jornada de baño ha terminado. Durante un instante pienso: ¿quedará traumatizado el niñato? El pensamiento es fugaz, dura sólo un instante. Porque, créanme, me importa un pimiento. Tan poco como a sus padres la educación del infante.
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sábado, 17 de mayo de 2008
¿Qué pasa, María?
Para la derecha española, o para el centro-derecha, si así lo prefieren, María San Gil es un referente por su valentía, por su carácter batallador, por colaborar a que en una parte de España en la que es tan difícil ser libres se pueda escuchar la voz no sólo del PP, sino de todos los demócratas. María San Gil es admirada, goza de simpatías dentro y fuera del partido, y creo que es una política íntegra.
Precisamente porque es para nosotros algo así como un icono al que respetamos profundamente, nos ha cogido por sorpresa el anuncio de la líder popular vasca: está a prueba la confianza en Mariano Rajoy. Si el desencuentro proviniese de algún otro dizque líder, estoy convencido de que no nos preocuparía en exceso la cosa. Pero por el aprecio que tenemos a María, por su trayectoria admirada, creo que tenemos derecho a conocer qué ha pasado, qué pasa y qué puede pasar.
Me resulta difícil asumir que la cosa venga por la ponencia política redactada para el próximo congreso de Valencia. He leído el texto de la cruz a la fecha y, salvo que mi escasa perspicacia me traicione, me parece que cualquier afiliado del PP estamparía el nihil obstat.
¿De dónde viene la desconfianza en Rajoy? ¿Qué giro ideológico se fragua en la altas instancias populares? ¿Acaso alguien ha propugnado algún acercamiento al nacionalismo más allá del que permitió que Aznar gobernara en su día, y la voz de María es un non plus ultra? ¿O simplemente lo que se cuece es la cuestión del liderazgo?
Creo que nos gustaría conocer las claves de la cuestión. Entre otras cosas porque a muchísimos también nos parece que Rajoy es un buen líder para el proyecto popular en España, como San Gil lo es para el País Vasco. Y también porque estamos asistiendo a demasiados amagos que nos confunden. María San Gil, Rajoy, o ambos, deben sacarnos de dudas. Me parece.
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lunes, 5 de mayo de 2008
Todo está visto en el fútbol
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jueves, 1 de mayo de 2008
Estrategia, no ideología
En mi opinión, el debate que hoy necesita el Partido Popular no es que el sugiere Esperanza Aguirre, de tipo ideológico, aunque me malicio que esto sólo sea un subterfugio; antes bien, se debe reflexionar sobre estrategia. Es decir, cómo conseguir la confianza del millón y pico de ciudadanos que deben de votar al centro-derecha para que pueda gobernar. Cómo exorcizar los fantastas de la agitación y propaganda que encasillan a los populares. Por ahí me parece que pudiera ir mejor la cosa.
La ideología creo que está clara, y la teoría del centro reformista ya basta. De todos modos, para aquellos que quieran conocer una visión muy certera del sustrato ideológico popular, recomiendo la lectura de la Tercera de ABC de ayer, firmada por Carlos Robles Piquer.
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sábado, 26 de abril de 2008
La derecha posible
Es tal la presión que muchas veces hay que justificar ser de derechas, como si tal cosa fuese algo intrínsecamente perverso. Hay que explicar a muchos que una cosa es tener ideas conservadoras basadas en determinados valores y otra muy distinta alzar el brazo y aprestarse a cantar el Cara al Sol. Es menester esforzarse en proclamar que la democracia no es sólo cosa de la izquierda y, ya metidos en harina, y si se tercia, refrescar la memoria de algún exaltado sobre las barbaridades que en nombre del progreso, de la izquierda y del pueblo se han hecho.
No sé cuántos años más han de pasar para que pierdan efectividad las consignas de la agitación y propaganda de la izquierda, bien decía Einstein que es más fácil destruir un átomo que un prejuicio. Pero la mejor prueba de la paulatina disolución de las mismas es el apoyo electoral que recibe el centro derecha representado por el PP, con millones de españoles que creen en un proyecto, en unas ideas y en una capacidad de gestión. Esto a pesar de la machacona insistencia en que el PP crispa. Crispación ha sido palabra de moda, es vocablo del agrado de la izquierda, que imbuida de su autoproclamada superioridad moral, no admite otra oposición que un centro derecha pastueño y dócil. Si se critica o se niega el despropósito gubernamental, la derecha es extrema y quiere retrotraer a España a la edad de las cavernas. Si se denuncia que las cosas van mal, se rasgan las vestiduras y mientras se mesan las barbas proclaman solemnemente que los conservadores son antipatriotas. Y lo hacen muchos a los que el concepto de patria se les da una higa.
Empero, me preocupa más que muchos de los simpatizantes o militantes del centro derecha tengan que recibir otro tipo de catequesis mediática para reafirmarse en sus ideas y convicciones. ¿Hasta tal punto se ha infiltrado la propaganda de la izquierda en las carnes conservadoras que se precisa de soflamas, algunas veces incendiarias, para no estar acomplejados? ¿Es que no basta con la convicción en las propias ideas, en los propios valores? ¿Es que sin malos humores y proclamas altisonantes no puede uno transitar prudentemente por el barrizal político?
Hace casi un año, en Hoy, me publicaban un artículo que titulé Sarkozy, sí. Repasé en él las apuestas por los valores que hacía el candidato al trono republicano del Elíseo. Y encontré firmeza, ideas claras y, sobre todo, el desenmascaramiento de tantos tópicos que la izquierda ha sabido vender magníficamente y que tan malos resultados han dado. Hablaba Sarkozy de una apuesta por el esfuerzo, por la autoridad, concepto que en absoluto está reñido con la libertad sino que sin duda es uno de sus pilares. Y sin
Son los mensajes de la derecha posible. La que ocupa un espacio político al que se ha dado llamar el centro, en igualdad de condiciones con la izquierda moderada. La que nada proclama distinto a lo que aparece en la Constitución del consenso, la del 78, esa que tantos invocan con la boca chica. La que sabe que la Transición la promovieron e hicieron también quienes venían del pasado, pero supieron mirar adelante. La que los ha integrado. La que está nutrida de militantes y votantes ajenos a otra cosa que no sea el deseo de solucionar los problemas reales.
La derecha posible española no es otra que el centro derecha. Sus valores son sólidos y no necesita de más arengas. Sus postulados han sido experimentados no sólo en España, sino en toda Europa, y funcionan. Es una derecha que ha contribuido tanto como haya podido hacerlo la izquierda a la construcción de la nueva España, sostenida por ese espinazo nacional, en palabras de Zarzalejos, que es nuestra Monarquía. La derecha española representada por Rajoy no es paleolítica, como quisieran algunos, ni mariacomplejada, como vocean otros. Ni quiere ni necesita gresca, aunque no puede renunciar a hacer oír sus tesis con firmeza.
Por lo tanto, me parece que no es hora de nuevos experimentos. Mutatis mutandis, lo que hay sirve. Las ideas valen. Los principios son sólidos. Y, sobre todo, España necesita de una oposición con idea nacional clara. Mejor, si les parece, no enredar, y explicar un poco más.
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miércoles, 23 de abril de 2008
Primarias
Parece que en el Partido Popular alguien ha propuesto una modificación de los Estatutos para que se debata en el próximo Congreso nacional, en el sentido de que se elijan candidatos mediante un sistema de primarias. Me parece una buena idea, siempre que se haga con garantías plenas, con igualdad de posibilidades para todos y sin inmiscusiones de los aparatos.
Eso sí, el sistema, que debería sustituir a los comités electorales, tan quemados, debe predicarse para todos los ámbitos, no sólo para el nacional.
En todo caso, mi apuesta personal es por Mariano Rajoy. Creo que, hoy por hoy, es el mejor líder posible y que debe continuar y aspirar a la presidencia del Gobierno en 2012. Bajo esta premisa, primarias para todo lo demás, cuanto antes mejor, y a partir de 2012 también para la presidencia nacional.
Y, por supuesto, si alguien más quiere presentarse en el Congreso para aspirar a esa presidencia, no hay que tener miedo. Democracia absoluta y que se presente quien quiera. Siempre he defendido eso. Ahora bien, las cosas claras: nada de ambigüedades, como yo no quiero, pero si me lo pide el partido... No, de frente y por derecho. Digo yo, oiga.
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lunes, 14 de abril de 2008
Oye, Amapola, me quedo.
Sin comerlo ni beberlo, qué hollín, me avisan de que me veo aludido en unos comentarios publicados en Hoy el día 5, al hilo de la designación de José Antonio Monago, presidente provincial del PP, como senador, primero aceptada, después no, luego sí, cuestión sobre la que ni he publicado ni escrito nada, ni voy a hacerlo, reservándome para mis entretelas la opinión que puediera tener, que será la que me venga en gana.
Resulta que un tal Manu ha publicado un análisis en el que critica la situación local de Zafra y, cosa que le agradezco, considera que un servidor ha sido el mejor político que el PP ha tenido en muchos años. La contestación viene de una tal Amapola, que tiene a bien recomendar al tal Manu que se vaya a Fuente de Cantos con Antonio Pérez, y de paso nos arrastre a un servidor, "a Manolo Pérez y a los 80 (ya serán menos)" [supongo que son los que me apoyaron en su día cuando opté ¡Oh, infamia! a presidir mi partido en Zafra].
¡Ay, ay, ay! Cierto es que no he sido el mejor político del PP de Zafra, sin lugar a dudas los hay mejores, pero qué duda cabe que se agradece el halago. En cuanto a la señora Amapola, puede tener una cosa muy clara: no me voy a ir a Fuente de Cantos. Primero, porque no tengo por qué; segundo, olvida que estoy retirado de la política, que lo anuncié un año antes de las municipales y lo cumplí, luego bien podía olvidarse de mí; tercero, porque ella -sea quien sea- no es nadie para decidir mi destino. Cuarto, porque eso de desterrar a la gente por motivos políticos me suena mucho a fascismo puro y duro. Y por último, porque no me sale de las narices, ea. Se lo dice Juan Carlos Fernández, en su blog, en el que escribe lo que también le sale de ahí, con su nombre y apellidos. Quede usted con Dios, y haga el favor de olvidarse de mí. Vale.
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jueves, 10 de abril de 2008
Extremadura, 25 años
ción del Estatuto de Autonomía de Extremadura, en 1983. Vamos a hacerlo a través de una voz muy autorizada: la de la periodista de "Hoy" Manuela Martín, una de las más prestigiosas periodistas de los medios regionales, quien tiene conocimiento de causa más que suficiente para hablarnos sobre estos años y sus intríngulis. Quedan invitados: jueves, 24 de abril, 21 horas, en Bodegas Medina (C/ Cestería).
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sábado, 5 de abril de 2008
¡Ay, ay, ay, que esto no es nuevo...!
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lunes, 31 de marzo de 2008
El tráfico en Zafra ¡¡¡UN CAOS!!!
En los últimos meses la ciudadanía segedana viene soportando una situación caótica en lo referente al tráfico, todo ello producido por las medidas tomadas por el equipo de gobierno (...).
El hecho de poner varias calles en una sola dirección, sin tener en cuenta lo que ésto podía ocasionar en la fluidez de las calles adyacentes y la poca visión de desviar todo el tráfico hacia el centro de la ciudad está ocasionando un caos circulatorio en sitios tan concurridos como la Plaza de España, Glorieta Comarcal y aledanos (...).
Dicho esto, los ciudadanos que necesitamos utilizar el coche para desplazarnos, nos vemos obligados, de una manera u otra, a pasar por el centro de la ciudad, y esto está ocasionando que los agentes de la policía local que estén de servicio tengan que estar permanentemente en estos cruces que son cuellos de botellas. Y esto va en detrimento de la seguridad ciudadana y vigilancia del resto de la ciudad (...)
Calma, lectores, que ésto no lo he escrito yo. ¿Quién lo hizo? Veamos:
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jueves, 20 de marzo de 2008
Jueves Santo
Fusilo un artículo de Amadeo de Argángary, que colocó en su blog hace dos años.
Si el tiempo acompaña, hoy hará un magnífico día de primavera, y en la templada noche se escuchará el arrastrar de alpargatas de costaleros, obedientes a la voz quebrada de capataces; el inconfundible sonido de cadenas, sujetas a los tobillos sangrantes de penitentes, como las miserias humanas se aferran al alma, mientras clarines y tambores acompañan con notas profundas. Y saetas que rasgan la noche y el corazón. Y hachones que golpean el suelo rítmicamente en manos de encapuchados, y farolillos cuyos cristales tintinean al ritmo de los pasos.
A los sonidos se unirá el olor; allí donde tengan el privilegio del azahar, como en Sevilla, se confundirá este con el de la cera derretida y con el de las flores que adornan los pasos. Y bajo ellos, sudor. Transpiración de esfuerzo solemne y voluntario, de dolor sin quejidos.
Y al olfato y al oído se une la vista. Oro y negro, amarillos, rojos, morados, blancos, celestes… el color de los pasos, el de las mantillas, el de las túnicas; colores del sentimiento y del respeto, a veces reflejados en la cérea faz de las imágenes que se bambolean a golpe de espalda y riñones; colores que ribetean túnicas de vírgenes llorosas y bonitas… Y en los paladares, el acre del humo de las velas y cirios, lo salado de alguna lágrima traidora, la boca seca cuando pasa el Crucificado.
Mientras, los padres se aferran a las manos de sus hijos y les transmiten, en silencio, emoción, fervor, amor, respeto. Manos juntas, calor con calor, historia de siglos que fluye a través de dedos entrelazados, ternura con callosidad, rudeza y candor; memoria de años, de rostros queridos, de gentes que entraban y salían de casas que ya no existen, de rostros que siempre se veían en los mismos balcones y que ya siguen la procesión desde otros miradores mucho, mucho más altos. Historias de fe que se cuentan en silencio.
Qué quieren que les diga. Un Jueves Santo es un Jueves Santo, vengan como vengan los tiempos. Es un día para creyentes, claro, pero también sirve para incrédulos que, aunque no comprendan el Misterio, quizá aprendan –aprendamos- algo de los que se entregan al desfile y a la contemplación con respeto y profundidad.
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miércoles, 19 de marzo de 2008
Euroirrisión y otras hierbas
Venía resistiéndome a dedicar unas líneas al esperpento que nos representará en Eurovisión; hoy ya no me queda otra que ocuparme un poco, ya que leo con absoluta sorpresa que un tal Bieito Loberia, diputado del BNG, ha propuesto chuscamente que se sustituya el himno español por el chiqui chiqui ése que nos ¿representará? en el eurofestival.
Digo yo que entre adefesios anda el juego. Curiosamente, el genial gobierno gallego ha editado un decálogo lingüístico en el que, entre otras cosas, propone que en el momento de la Consagración, en las misas con motivo de las fiestas populares, suene el himno gallego. O que el 50% de la música de las verbenas sea en gallego. Y, por supuesto, hay que sancionar al que no rotule en la lengua vernácula.
Pudieran parecer mamarrachadas tales cosas, pero son auténticas tropelías. Las lenguas de las comunidades españolas son una riqueza que hay que proteger, son un valioso patrimonio cultural y social; pero también lo es el español o castellano. Las lenguas son un instrumento de comunicación, pero los nacionalismos las utilizan como signos distintivos y excluyentes. Además, en la mentalidad de los nacionalistas, con su obsesión por la inmersión lingüística, subyace el ansia de controlar a los ciudadanos.
Regular qué idioma debe utilizar cada uno no deja de ir contra la libertad. La Constitución establece claramente que el español es la lengua oficial que todos estamos obligados a conocer, y establece la cooficialidad de las lenguas autonómicas. A partir de ahí, que cada cual hable en el idioma que le dé la real gana y que rotule como quiera. Y que los gobiernos garanticen en sus ámbitos de competencia que cualquier español que circule por Cataluña, Galicia o el País Vasco entienda los rótulos públicos, las señales de tráfico, los nombres de los pueblos...
Mientras tanto, que Bieito Lobeira sea castigado a acompañar al del chiqui chiqui y obligado a hacerle los coros.
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martes, 11 de marzo de 2008
Decisión acertada
Me alegro mucho de la decisión de Rajoy, que ahora deberá ser validada en el congreso que celebre el PP. Creo que es quien mejor puede, hoy por hoy, conducir a la formación de centro derecha hacia las próximas convocatorias electorales. La derrota en las urnas, con una izquierda que ha apostado por el voto útil, tras intentos de aislar al PP como si en vez de ser el principal partido de la oposición fuese un grupúsculo de extremistas, frente a un Zapatero con el presupuesto del Estado a su disposición, después de soportar el tremendo fuego graneado de algunos medios que dicen ser amigos, ha sido perfectamente asumible, con notable mejora en algunas circunscripciones y la subida de 5 escaños.
Zapatero gobernará otros cuatros años que, mucho me temo, serán más de lo mismo. Rajoy creo que le tiene cogida la medida y hará un excelente papel como líder de la oposición.
En mi entrada del domingo, redactada a vuelapluma, apostaba por la continuidad del presidente popular, mutatis mutandis. Es decir, cambiando lo que sea menester (o a quien sea menester) para plantear las mejores estrategias que permitan seguir haciendo del principal partido de la oposición el del futuro en una alternancia imprescindible y en un horizonte temporal razonable. Rajoy tiene que liderar la construcción de la mejor y únicamente viable derecha: la que ocupa ese espacio con límites difusos que hemos dado en llamar el centro. Los votos de los extremistas que los recojan otros.
Nota: la fotografía está obtenida de la web del Partido Popular.
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domingo, 9 de marzo de 2008
Habló el pueblo, punto redondo
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